Felipe Castro Quiles
Poeta recién llegado
Ya viene aquel disfrazado
a dar macana al negrito
y un proyectil se dispara
mientras se escucha un gran grito.
Sale corriendo el gentío
que evita la balacera,
mientras tendido en la acera
queda gritando el negrito.
Yace en la calle su cuerpo,
prueba total del delito.
Nadie persigue al maleante;
Queda allí solo el negrito.
Quien me contesta la duda
¿Quién ha matado al moreno?
Aunque en el fondo se sabe,
Fue ese cabrón traicionero
Como se espera del pobre,
alguna muestra de fuerza
si quien cultiva la berza
siempre carece de esmero.
No te preocupes negrito
que en el edén, bien, te espera.
una macana de oro
para rajar la cabeza,
de ese perfecto cobarde
que te mató alli en la acera.
a dar macana al negrito
y un proyectil se dispara
mientras se escucha un gran grito.
Sale corriendo el gentío
que evita la balacera,
mientras tendido en la acera
queda gritando el negrito.
Yace en la calle su cuerpo,
prueba total del delito.
Nadie persigue al maleante;
Queda allí solo el negrito.
Quien me contesta la duda
¿Quién ha matado al moreno?
Aunque en el fondo se sabe,
Fue ese cabrón traicionero
Como se espera del pobre,
alguna muestra de fuerza
si quien cultiva la berza
siempre carece de esmero.
No te preocupes negrito
que en el edén, bien, te espera.
una macana de oro
para rajar la cabeza,
de ese perfecto cobarde
que te mató alli en la acera.