malco
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Pobre poeta...Tan feliz
En una triste buhardilla
de un oscuro callejón
entregado a la pobreza
una camisa, un pantalón,
un joven poeta
de andar desenfadado
de negros crespos despeinados,
camina despreocupado
sin importarle el frío
ni el estómago vacío
al encuentro con la vida,
en su cabeza anidan
los sueños que de madrugada
con letra garabateada
en arrugados papeles,
dejó con tinta indeleble
las palabras aladas
libélulas encantadas
hechas poesía
en la aurora de sus sueños,
con aromas de vidueños
y melancolía.
Llegado a un café
se sienta calmado
y ante el garzón confiado
ordena un express,
también un bocadillo
y sin un cuarto en el bolsillo
a la hora de pagar
se armara un infiernillo
y los platos a lavar.
Mira a su alrededor y escucha:
No sé que voy a hacer
con el salario que no alcanza
en casa llevamos tres días
ruñendonos la panza,
he comprado un coche hermoso
ultimo modelo
y para pagar los giros
me tendré que arrancar los pelos,
un vestido de marca
de firma, he adquirido
arruinando las finanzas
de mi marido,
y así por largo rato
era lo que oía,
puro consumismo,
apariencias baldías,
todos decían lo mismo
palabras huecas y vacías,
terminado el desayuno
marchose con alegría,
dejando sobre la mesa
una poesía.
MALCO.
de un oscuro callejón
entregado a la pobreza
una camisa, un pantalón,
un joven poeta
de andar desenfadado
de negros crespos despeinados,
camina despreocupado
sin importarle el frío
ni el estómago vacío
al encuentro con la vida,
en su cabeza anidan
los sueños que de madrugada
con letra garabateada
en arrugados papeles,
dejó con tinta indeleble
las palabras aladas
libélulas encantadas
hechas poesía
en la aurora de sus sueños,
con aromas de vidueños
y melancolía.
Llegado a un café
se sienta calmado
y ante el garzón confiado
ordena un express,
también un bocadillo
y sin un cuarto en el bolsillo
a la hora de pagar
se armara un infiernillo
y los platos a lavar.
Mira a su alrededor y escucha:
No sé que voy a hacer
con el salario que no alcanza
en casa llevamos tres días
ruñendonos la panza,
he comprado un coche hermoso
ultimo modelo
y para pagar los giros
me tendré que arrancar los pelos,
un vestido de marca
de firma, he adquirido
arruinando las finanzas
de mi marido,
y así por largo rato
era lo que oía,
puro consumismo,
apariencias baldías,
todos decían lo mismo
palabras huecas y vacías,
terminado el desayuno
marchose con alegría,
dejando sobre la mesa
una poesía.
MALCO.
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