andres.ascr
Poeta recién llegado
Pobres uniformados, policías, marchando con toletes,
cascos de seguridad y botas
para encaminar los pasos de los sin ton ni son,
los muy ellos: multitudes,
y los otros, los muy otros: guardianes del orden.
Cada quien en su papel: vencedores soñadores,
vencidos sueños, "venceremos" rezan las pancartas ilegales.
Alguien dará la orden y si es dedo abajo:
la sangre buscará camino hacia el drenaje,
la lluvia de las tanquetas lavará el pavimento
y los coches, libres de andar,
andarán las vueltas por la ciudad de México.
Los señores policías volverán a casa,
guardarán el uniforme,
lavaran de sus manos las manchas con harto jabón,
se sentarán en la mesa con harta hambre,
abrazarán y besarán a sus hijos con harto amor,
verán en la televisión de las hartas mentiras
el reporte oficial de su jornada laboral,
le harán el amor a sus esposas
y se soñarán vencedores guardianes.
La lucha sigue, dice un maestro rural,
no se en que campos de batalla
ni se en que tiempos de huelga
del magisterio mexicano.
cascos de seguridad y botas
para encaminar los pasos de los sin ton ni son,
los muy ellos: multitudes,
y los otros, los muy otros: guardianes del orden.
Cada quien en su papel: vencedores soñadores,
vencidos sueños, "venceremos" rezan las pancartas ilegales.
Alguien dará la orden y si es dedo abajo:
la sangre buscará camino hacia el drenaje,
la lluvia de las tanquetas lavará el pavimento
y los coches, libres de andar,
andarán las vueltas por la ciudad de México.
Los señores policías volverán a casa,
guardarán el uniforme,
lavaran de sus manos las manchas con harto jabón,
se sentarán en la mesa con harta hambre,
abrazarán y besarán a sus hijos con harto amor,
verán en la televisión de las hartas mentiras
el reporte oficial de su jornada laboral,
le harán el amor a sus esposas
y se soñarán vencedores guardianes.
La lucha sigue, dice un maestro rural,
no se en que campos de batalla
ni se en que tiempos de huelga
del magisterio mexicano.