mar29
Poeta recién llegado
Arrastra sus pies, descalzos, anestesiados.
Las piedras ya no lastiman sus pasos:
sólo lapidan su alma.
Extiende sus manos y espera
la espera que nunca llega,
migajas de lástima perpetua
sólo indignan su alma.
Los harapos le cuelgan
insertados en la piel
inmune a la nieve
inmune al sol
destemplada su alma.
Cabellos tiznados con cenizas.
Labios quebrados
palabras ausentes.
Camino incierto
deriva azarosa rigiendo su marcha.
Lo triste asoma en sus pupilas vencidas
de ojos sin miradas
párpados cansados que quieren morir.
No hay prisa
no hay meta.
Su alma ya murió.
Las piedras ya no lastiman sus pasos:
sólo lapidan su alma.
Extiende sus manos y espera
la espera que nunca llega,
migajas de lástima perpetua
sólo indignan su alma.
Los harapos le cuelgan
insertados en la piel
inmune a la nieve
inmune al sol
destemplada su alma.
Cabellos tiznados con cenizas.
Labios quebrados
palabras ausentes.
Camino incierto
deriva azarosa rigiendo su marcha.
Lo triste asoma en sus pupilas vencidas
de ojos sin miradas
párpados cansados que quieren morir.
No hay prisa
no hay meta.
Su alma ya murió.