Ricky84
Poeta recién llegado
Cuando te veía sonreír sentía un poco de miedo… miedo de que yo sintiera mucho y tú, nada.
–J. Wailen–
A una canción
-que dejo a tu gusto-,
agrégale una o dos sonrisas
de esas que llevas atoradas en la memoria
y un beso, solo uno, puede ser el primero;
junto con dos y hasta cuatro versos
de aquél poema que no entregaste
y que jamás volverás a escribir.
A lo anterior ponle una copita de vino,
otra sonrisa y otro beso;
una promesa rota,
un cuarto sin ventanas,
una cama angustiosamente tendida,
media tarde llovida,
dos quizás sobre el cenicero
y una pizca de nostalgia…
Revuélvelo todo
y tómatelo de golpe,
sintiendo como el silencio
va abrasándote a fuego lento
mientras,
mirando hacia la puerta,
“… triste el adiós dice
que ojalá vuelvas” (Benedetti).
-que dejo a tu gusto-,
agrégale una o dos sonrisas
de esas que llevas atoradas en la memoria
y un beso, solo uno, puede ser el primero;
junto con dos y hasta cuatro versos
de aquél poema que no entregaste
y que jamás volverás a escribir.
A lo anterior ponle una copita de vino,
otra sonrisa y otro beso;
una promesa rota,
un cuarto sin ventanas,
una cama angustiosamente tendida,
media tarde llovida,
dos quizás sobre el cenicero
y una pizca de nostalgia…
Revuélvelo todo
y tómatelo de golpe,
sintiendo como el silencio
va abrasándote a fuego lento
mientras,
mirando hacia la puerta,
“… triste el adiós dice
que ojalá vuelvas” (Benedetti).
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