Alicia La Maya
Poeta fiel al portal
Será a las siete,
cuando la luna llena
convoque a las estrellas,
y el sol aún despida
sus retazos naranjas
hasta llegar al ocre y muera.
Séra en el atanor,
donde mezclé mis años
haciéndome sirena y maga,
con la sabiduría de los sabios,
donde te harè el hechizo,
que abarcará tiempos siderales.
Tendrá gusto a jengibre
y el aroma a lavanda
que acompañó los años de tu escuela,
allá a lo lejos.
Será una pócima que te ilumine
solamente por dentro.
Entonces, cuándo el brebaje
te recorra despacio,
y tú me mires a los ojos, callado,
y comience a corroerte las miserias,
empezarás a preguntarte en un susurro,
qué ha sido de aquel que una vez fuiste?
En el atanor, habrá pequeñas señas del ayer.
La blanca hoja del primer cuaderno.
El marasmo primavera del primer sentimiento
y cada luna de vida que esperando milagros
aún está.
Con la primera sensación de vacuidad
que dá el saber.
Las mezclas fugaces de la vida, Magia,
tienen en su receta la respuesta.
Es como un bumeran de inteligencia,
buscar en otro lado para que vuelva.
Arcaicos símbolos que nos desafían
que nos traen a los antepasados.
En el atanor de mi laboratorio
los cristales de espejos del futuro
no se inyectan, ni se fuman,
se esparcen ante nuestra mirada,
ínfimo límite de nuestra mente presa,
y trasciende...
para abrir en nuestro estadío breve
la mente, más allá de las cosas.
cuando la luna llena
convoque a las estrellas,
y el sol aún despida
sus retazos naranjas
hasta llegar al ocre y muera.
Séra en el atanor,
donde mezclé mis años
haciéndome sirena y maga,
con la sabiduría de los sabios,
donde te harè el hechizo,
que abarcará tiempos siderales.
Tendrá gusto a jengibre
y el aroma a lavanda
que acompañó los años de tu escuela,
allá a lo lejos.
Será una pócima que te ilumine
solamente por dentro.
Entonces, cuándo el brebaje
te recorra despacio,
y tú me mires a los ojos, callado,
y comience a corroerte las miserias,
empezarás a preguntarte en un susurro,
qué ha sido de aquel que una vez fuiste?
En el atanor, habrá pequeñas señas del ayer.
La blanca hoja del primer cuaderno.
El marasmo primavera del primer sentimiento
y cada luna de vida que esperando milagros
aún está.
Con la primera sensación de vacuidad
que dá el saber.
Las mezclas fugaces de la vida, Magia,
tienen en su receta la respuesta.
Es como un bumeran de inteligencia,
buscar en otro lado para que vuelva.
Arcaicos símbolos que nos desafían
que nos traen a los antepasados.
En el atanor de mi laboratorio
los cristales de espejos del futuro
no se inyectan, ni se fuman,
se esparcen ante nuestra mirada,
ínfimo límite de nuestra mente presa,
y trasciende...
para abrir en nuestro estadío breve
la mente, más allá de las cosas.
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