Rafael Garcia
Poeta recién llegado
Podría "escrebirle" los versos más sexis esta alba
Pero me siento extenuado y con sueño
Aún se oye pistear allá a lo lejos
Y continúa mi desvelo esta mañana
Porqué, pensándolo bien
Yo no la quise tanto y ella, pues, ni supo que yo existía
Podría presumir lo que le decía con bellas palabras
Y las veces que la estrujé en mis delirios
Como versié junto a la nopalera
Pero cambio solo recuerdo el color de las tunas
Y el fétido olor de las cabras
Quiero facer los versos más románticos antes de que amanezca
Pero es fatigoso a la luz de las velas
Y creo que no vale la pena
Aún le recuerdo sujeta y su caída de ojos como de madalena
Sus operadas sentaderas de dulce ilusión
Y los turgentes volcanes, que amenazaban hacer implosión
Podría sentir sentimientos y emoción por sus labios
Los dulces cantares que susurraba en los orgullos de otro gañón
Pero a cambio solamente me quedan crudos resabios
De saberla bella, muy rica y yo no tener ni pal camión
Cuantas veces creí ver su silueta tras la ventana
Lleno de amor y osadía pensaba poetizarle mi amor
Pero cuando estaba resuelto, solo era la criada
La que me escuchaba con repugnancia y temor
En fin, la amé y ella jamás atisbó a mi soledad
Como dos seres nacidos uno para el “otro”
Así “otro” la tendrá y yo solo nací uno, pos, que... ¡Se le hace!
Pero a cambio, mis versos nunca tendrá
Yo perdí aquel amor y ella la oportunidad de eternizarse
Pero me siento extenuado y con sueño
Aún se oye pistear allá a lo lejos
Y continúa mi desvelo esta mañana
Porqué, pensándolo bien
Yo no la quise tanto y ella, pues, ni supo que yo existía
Podría presumir lo que le decía con bellas palabras
Y las veces que la estrujé en mis delirios
Como versié junto a la nopalera
Pero cambio solo recuerdo el color de las tunas
Y el fétido olor de las cabras
Quiero facer los versos más románticos antes de que amanezca
Pero es fatigoso a la luz de las velas
Y creo que no vale la pena
Aún le recuerdo sujeta y su caída de ojos como de madalena
Sus operadas sentaderas de dulce ilusión
Y los turgentes volcanes, que amenazaban hacer implosión
Podría sentir sentimientos y emoción por sus labios
Los dulces cantares que susurraba en los orgullos de otro gañón
Pero a cambio solamente me quedan crudos resabios
De saberla bella, muy rica y yo no tener ni pal camión
Cuantas veces creí ver su silueta tras la ventana
Lleno de amor y osadía pensaba poetizarle mi amor
Pero cuando estaba resuelto, solo era la criada
La que me escuchaba con repugnancia y temor
En fin, la amé y ella jamás atisbó a mi soledad
Como dos seres nacidos uno para el “otro”
Así “otro” la tendrá y yo solo nací uno, pos, que... ¡Se le hace!
Pero a cambio, mis versos nunca tendrá
Yo perdí aquel amor y ella la oportunidad de eternizarse