Esperar lo imposible es un acto de fe,
Es constancia y visión en lo que nadie cree;
Si no fuese por la paciencia cualquiera se rendiría,
Si el deseo no fuese tan grande su esperanza acabaría.
En las madrugadas esperando que el sol salga por el oeste,
Y que después de un largo día éste se ponga por el este;
Estrellas tan cercanas que adornan mi nocturnidad,
Y nubes esponjosas en las que descanso por mi ebriedad.
Tener una cometa tan grande que me lleve a volar por los aires,
Confundirme con un cometa, pero no cumplir deseos a nadie;
Ser quien cometa un absurdo y loco acto de rebeldía,
Lograr la meta que me dije que cumpliría hasta el final de los días.
Obtengo y entrego a quien lo mismo haga cuando se le dé,
Liberar peso del hombro y de su mente dejar de ser rehén;
Acariciar el pasto de una planicie sin poder ver su horizonte,
Como navegar, tu mano mojar y a lo largo el mar se esconde.
Te podría comparar con el descubrimiento del siglo,
Tu pelo una cascada escondida, un inocente sin saber que vi lo;
Que nadie puede ver, creer, mucho menos comprender, pero inspira,
Recrear y crear un arte aparte de artefacto que junto al universo conspira.
Fruta prohibida que da vida al que el pecado disfruta,
Mucho más que lo aburrido del bien que no tuerce la ruta;
Deseo con conocer manantiales, verlos más allá de mis sueños,
Y de seguro que será contigo pues solo así conseguiré sucumbir mi duelo.
Arpa dulce que se escucha al cerrar los ojos en un lugar que no puede escapar,
Arma fría con mira para no errar, su objetivo alcanzar a pesar de que duele matar;
Siento como la soledad me acaricia el cabello cuando nadie más ve,
Perdón si te miento, ni yo quiero ver lo afligido que estoy, aunque te lo negué.
Cientos pierden el aliento en el evento del descontento,
Yo lo lamento y aun así me enfrento aunque me encuentre sediento;
Y friolento, en mi cabeza invento un momento contento,
Alimento un avivamiento bien adentro para que de este final estar exento.
Ni aunque tuviese diez de los faros de Alejandría me alegrarían,
Solo acepto la lámpara que conmigo se desveló cuando nadie más lo haría;
Quien estuvo ahí y no me dejó solo, aunque al pasar las horas se aburría,
Solo esa pequeña lámpara en el podio conmigo el trofeo alzaría.
Es constancia y visión en lo que nadie cree;
Si no fuese por la paciencia cualquiera se rendiría,
Si el deseo no fuese tan grande su esperanza acabaría.
En las madrugadas esperando que el sol salga por el oeste,
Y que después de un largo día éste se ponga por el este;
Estrellas tan cercanas que adornan mi nocturnidad,
Y nubes esponjosas en las que descanso por mi ebriedad.
Tener una cometa tan grande que me lleve a volar por los aires,
Confundirme con un cometa, pero no cumplir deseos a nadie;
Ser quien cometa un absurdo y loco acto de rebeldía,
Lograr la meta que me dije que cumpliría hasta el final de los días.
Obtengo y entrego a quien lo mismo haga cuando se le dé,
Liberar peso del hombro y de su mente dejar de ser rehén;
Acariciar el pasto de una planicie sin poder ver su horizonte,
Como navegar, tu mano mojar y a lo largo el mar se esconde.
Te podría comparar con el descubrimiento del siglo,
Tu pelo una cascada escondida, un inocente sin saber que vi lo;
Que nadie puede ver, creer, mucho menos comprender, pero inspira,
Recrear y crear un arte aparte de artefacto que junto al universo conspira.
Fruta prohibida que da vida al que el pecado disfruta,
Mucho más que lo aburrido del bien que no tuerce la ruta;
Deseo con conocer manantiales, verlos más allá de mis sueños,
Y de seguro que será contigo pues solo así conseguiré sucumbir mi duelo.
Arpa dulce que se escucha al cerrar los ojos en un lugar que no puede escapar,
Arma fría con mira para no errar, su objetivo alcanzar a pesar de que duele matar;
Siento como la soledad me acaricia el cabello cuando nadie más ve,
Perdón si te miento, ni yo quiero ver lo afligido que estoy, aunque te lo negué.
Cientos pierden el aliento en el evento del descontento,
Yo lo lamento y aun así me enfrento aunque me encuentre sediento;
Y friolento, en mi cabeza invento un momento contento,
Alimento un avivamiento bien adentro para que de este final estar exento.
Ni aunque tuviese diez de los faros de Alejandría me alegrarían,
Solo acepto la lámpara que conmigo se desveló cuando nadie más lo haría;
Quien estuvo ahí y no me dejó solo, aunque al pasar las horas se aburría,
Solo esa pequeña lámpara en el podio conmigo el trofeo alzaría.