plumaparada
Poeta recién llegado
Cerrojos en la mente, tú mente cerrada,
candados invisibles a las puertas de tu oquedad,
huidas que se hacen cotidianas, es mejor no saber,
inconsciencia de tú propia razón.
Sabes que el amor ha golpeado con una vara
de pétalos la fibra intima de tu corazón, lo sabes,
y te adentras en los miedos inciertos,
en las cobijas de la solemne entrega habitual
de quien no es tú amor. Paredes que separan la dicha,
espejismos en la sed del latido que sí te hace respirar,
no existe ahogo en el beso de la luna,
no se puede arrancar de raíz los sentimientos,
te escusas
te duermes para no extrañar
y el panorama cuando vuelves está igual,
es mejor que te quites la ropa del temor
y te adentres en el túnel de amor
que tengo para ti.
candados invisibles a las puertas de tu oquedad,
huidas que se hacen cotidianas, es mejor no saber,
inconsciencia de tú propia razón.
Sabes que el amor ha golpeado con una vara
de pétalos la fibra intima de tu corazón, lo sabes,
y te adentras en los miedos inciertos,
en las cobijas de la solemne entrega habitual
de quien no es tú amor. Paredes que separan la dicha,
espejismos en la sed del latido que sí te hace respirar,
no existe ahogo en el beso de la luna,
no se puede arrancar de raíz los sentimientos,
te escusas
te duermes para no extrañar
y el panorama cuando vuelves está igual,
es mejor que te quites la ropa del temor
y te adentres en el túnel de amor
que tengo para ti.