plumaparada
Poeta recién llegado
Ayer era olvido en la casa de nadie
conversando al aire las nimiedades,
un viento de abanico espantando fantasmas,
siluetas de moscas estancadas como grifo
a esta rutina de un otrora perdón.
Entonces el susurro de la soledad
aquieta la mente,
los sentidos siempre abiertos
las piedras del pasillo,
una escama de vidrio en la mirada
que aleja el recuerdo inútil,
nadie acude a la cita de nadie,
solo como un charco en medio de la lluvia
ajeno a los temblores de la mano,
la angustia es un plato servido,
el tema son los años que han transcurrido;
como un siglo de vida
como un remolino de horas acostadas
como un vendaval de indiferencia
en las manos callosas de la tarde,
es el delirio del pan en su añeja
memoria,
que se inclina
que se esparce como
mantequilla al tiempo.
Es tormento de agua en agónica y eterna existencia,
motivo para dormir esta tarde un poco más y tal vez
por esa afortunado giro de la vida: no despertar.
@plumaparada
conversando al aire las nimiedades,
un viento de abanico espantando fantasmas,
siluetas de moscas estancadas como grifo
a esta rutina de un otrora perdón.
Entonces el susurro de la soledad
aquieta la mente,
los sentidos siempre abiertos
las piedras del pasillo,
una escama de vidrio en la mirada
que aleja el recuerdo inútil,
nadie acude a la cita de nadie,
solo como un charco en medio de la lluvia
ajeno a los temblores de la mano,
la angustia es un plato servido,
el tema son los años que han transcurrido;
como un siglo de vida
como un remolino de horas acostadas
como un vendaval de indiferencia
en las manos callosas de la tarde,
es el delirio del pan en su añeja
memoria,
que se inclina
que se esparce como
mantequilla al tiempo.
Es tormento de agua en agónica y eterna existencia,
motivo para dormir esta tarde un poco más y tal vez
por esa afortunado giro de la vida: no despertar.
@plumaparada
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