SONRISA
Poeta adicto al portal
¡Tu silencio mi silencio!,
pausas musicales
en el latido de las voces
como horma al zapato
se ajustan a su dueño
el silencio es parte de uno mismo,
como la gripe que se oculta en nuestras fibras
y en extrema condición climática
germina y se impone con fatiga
y nos inhibe de la armonía y la emoción,
los hay genéricos
y por edades,
mutismo para todos los estados de ánimo
para el que está enamorado
y para el que vive en soledad
unos son
como cuartos de menguante
medio ocultos
como entre velos,
asomándose de vez en vez
bajo las redes de las pestañas
en tibios manantiales
hay silencios
que les gusta vivir
dentro de nuestros silencios más grandes,
como el de la esperanza
que reside
en los seres donde hay luz
donde hay amor
¡El silencio de la fe!,
ese que se arrodilla a los pies de EL y se crece,
necesita de ese otro callado misterio
para existir
¡El silencio del beso húmedo!,
el de la entrega
el del sentir profundo
el que se acrisola en la pasión,
¡El silencio de las manos
cuando éstas acarician!,
entibian
enaltecen
y honran,
también
porque transmutan:
el trabajo en alimento digno.
El silencio del cautivo
del maltratado
de aquél
que no tiene oportunidad
de exponer las razones de su mutismo,
el de la intolerancia
y del irrespeto.
El que me trae voces
izándose en mi sangre
agolpándose en las liras de mi garganta
y cubren el callado universo
que me asiste con notas,
arpegios que se difuman
en la acústica de los oídos
y los absorbe.
¡El silencio de los muertos !,
que aún intangibles
se perciben en sus huellas
heredadas por sus hijos,
en trazos
en signos
o en costumbres
Silencios hechos vocablos
en versos y poesía
¡Tu silencio mi silencio nos ha unido!
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