Poema a la despedida de Laura

¡Vengan corceles de entre la bruma!

Vengan a llevársela al paraíso;

cardíaco dolor sufre esta exalumna,

llora su muerte conocida que la quiso.



De esa noche a la tarde del domingo,

ninguno se dormirá sin gota de amargura.

Llora una familia el delantal de tu cariño;

llora una escuela tu ternura.



Partiste entre el silencio, a los cincuenta y pico;

el sábado se anunció tu sepultura.

Llora el atardecer conmigo,

lloran tus hijos y tu nieto sin mesura.



Tus últimas esperanzas estuvieron,

nefastos nervios y operaron el intestino;

Anestecia inmunda; ¡ay!, siempre que recuerdo,

te veo de pie llevando el té y mate cocido.



Te tapabas la cara al reír,

entre cabellos rojos parecidos a peluca,

y que nunca filtrabas un chiste sinvergüenza;

lloran los niños sin tu alma de regaliz,

y llora el carrito de la merienda.






A Laurita, que en paz descanse.
 
Muy triste y bello poema, que linda eres al recordarla por siempre en él.

Me hiciste recordar una de mis canciones favoritas de María laforet, que menciona la tumba de Laura, te la comparto pues la considero también un hermoso poema y oda a la amistad.

Es un jardín
Enterrado en el hueco de mi memoria
Un jardín azul por la mañana
¿Dónde crecieron los iris negros?
Un jardín con el que he soñado tanto
Oh que algún día pueda entrar
Descansa para siempre
Cerca de la tumba abandonada
De Laura

Conoceré el umbral
Al ruido de la rejilla oxidada
El lugar del pozo debajo de los tilos
Solíamos beber allí durante los días de verano
Al descartar clavos de clavo
Los musgos oscuros y helados
Los asustados Hartolopends
Cerca de la tumba abandonada
De Laura

En la otra parte de la canción habla de clara pero quería resaltar la primera que habla de Laura, que bonito inmortalizar a nuestros seres amados en la poesía y en nuestro corazón.

 
¡Vengan corceles de entre la bruma!

Vengan a llevársela al paraíso;

cardíaco dolor sufre esta exalumna,

llora su muerte conocida que la quiso.



De esa noche a la tarde del domingo,

ninguno se dormirá sin gota de amargura.

Llora una familia el delantal de tu cariño;

llora una escuela tu ternura.



Partiste entre el silencio, a los cincuenta y pico;

el sábado se anunció tu sepultura.

Llora el atardecer conmigo,

lloran tus hijos y tu nieto sin mesura.



Tus últimas esperanzas estuvieron,

nefastos nervios y operaron el intestino;

Anestecia inmunda; ¡ay!, siempre que recuerdo,

te veo de pie llevando el té y mate cocido.



Te tapabas la cara al reír,

entre cabellos rojos parecidos a peluca,

y que nunca filtrabas un chiste sinvergüenza;

lloran los niños sin tu alma de regaliz,

y llora el carrito de la merienda.






A Laurita, que en paz descanse.


Triste pero hermoso poema Ellie, muy emotiva despedida a quien dejo huellas de amor.
De veras que te ha quedado divina la inspiración. Un abrazo.
 
¡Vengan corceles de entre la bruma!

Vengan a llevársela al paraíso;

cardíaco dolor sufre esta exalumna,

llora su muerte conocida que la quiso.



De esa noche a la tarde del domingo,

ninguno se dormirá sin gota de amargura.

Llora una familia el delantal de tu cariño;

llora una escuela tu ternura.



Partiste entre el silencio, a los cincuenta y pico;

el sábado se anunció tu sepultura.

Llora el atardecer conmigo,

lloran tus hijos y tu nieto sin mesura.



Tus últimas esperanzas estuvieron,

nefastos nervios y operaron el intestino;

Anestecia inmunda; ¡ay!, siempre que recuerdo,

te veo de pie llevando el té y mate cocido.



Te tapabas la cara al reír,

entre cabellos rojos parecidos a peluca,

y que nunca filtrabas un chiste sinvergüenza;

lloran los niños sin tu alma de regaliz,

y llora el carrito de la merienda.






A Laurita, que en paz descanse.

Esos carritos de comidas son fatales.
 
Intenso retrato de una emoción de tristeza viva por la marcha de un ser muy querido.


Son momentos duros y de desconsuelo que dejan sensación de vacio e injusticia por esa ausencia tan temprana.


Un saludo y mis respetos a tu poema.
 
¡Vengan corceles de entre la bruma!

Vengan a llevársela al paraíso;

cardíaco dolor sufre esta exalumna,

llora su muerte conocida que la quiso.



De esa noche a la tarde del domingo,

ninguno se dormirá sin gota de amargura.

Llora una familia el delantal de tu cariño;

llora una escuela tu ternura.



Partiste entre el silencio, a los cincuenta y pico;

el sábado se anunció tu sepultura.

Llora el atardecer conmigo,

lloran tus hijos y tu nieto sin mesura.



Tus últimas esperanzas estuvieron,

nefastos nervios y operaron el intestino;

Anestecia inmunda; ¡ay!, siempre que recuerdo,

te veo de pie llevando el té y mate cocido.



Te tapabas la cara al reír,

entre cabellos rojos parecidos a peluca,

y que nunca filtrabas un chiste sinvergüenza;

lloran los niños sin tu alma de regaliz,

y llora el carrito de la merienda.






A Laurita, que en paz descanse.
"Ez trizdte pero beyo" Pff ¿qué tiene de bella la muerte de un ser querido? no puedo imaginar el cómo te sientes por perder a un ser querido como lo es una madre o una abuela, pero puedo hacerme una idea por tu poema que hace sentir, pero no por eso es bello, más bien es...conmovedor, desgarrador. Lo siento por tu perdida amiga, espero que puedas reponerte y seguir adelante. Suerte : )
 
"Ez trizdte pero beyo" Pff ¿qué tiene de bella la muerte de un ser querido? no puedo imaginar el cómo te sientes por perder a un ser querido como lo es una madre o una abuela, pero puedo hacerme una idea por tu poema que hace sentir, pero no por eso es bello, más bien es...conmovedor, desgarrador. Lo siento por tu perdida amiga, espero que puedas reponerte y seguir adelante. Suerte : )
Muchísimas gracias. Lo necesitaba.
 
Siempre es triste escribir sobre quién partió a la tierra de la eternidad, pero alguien dijo que nadie muere realmente mientras que si recuerdo este es el corazón de quienes la conocieron. Magnífico poema, EllieWoonlon, saludos y mis condolencias. Daniel
 
¡Vengan corceles de entre la bruma!

Vengan a llevársela al paraíso;

cardíaco dolor sufre esta exalumna,

llora su muerte conocida que la quiso.



De esa noche a la tarde del domingo,

ninguno se dormirá sin gota de amargura.

Llora una familia el delantal de tu cariño;

llora una escuela tu ternura.



Partiste entre el silencio, a los cincuenta y pico;

el sábado se anunció tu sepultura.

Llora el atardecer conmigo,

lloran tus hijos y tu nieto sin mesura.



Tus últimas esperanzas estuvieron,

nefastos nervios y operaron el intestino;

Anestecia inmunda; ¡ay!, siempre que recuerdo,

te veo de pie llevando el té y mate cocido.



Te tapabas la cara al reír,

entre cabellos rojos parecidos a peluca,

y que nunca filtrabas un chiste sinvergüenza;

lloran los niños sin tu alma de regaliz,

y llora el carrito de la merienda.






A Laurita, que en paz descanse.
Lágrimas y versos para una maestra que se fue en la mejor de las edades.
Siempre duelen las partidas, y más las de la buena gente.
Un saludote, Eli, y felicidades por este poema con sentimiento.
 
Un gusto pasearme por tus versos , Ellie, aunque sean nostálgicos. Abrazo.

¡Vengan corceles de entre la bruma!

Vengan a llevársela al paraíso;

cardíaco dolor sufre esta exalumna,

llora su muerte conocida que la quiso.



De esa noche a la tarde del domingo,

ninguno se dormirá sin gota de amargura.

Llora una familia el delantal de tu cariño;

llora una escuela tu ternura.



Partiste entre el silencio, a los cincuenta y pico;

el sábado se anunció tu sepultura.

Llora el atardecer conmigo,

lloran tus hijos y tu nieto sin mesura.



Tus últimas esperanzas estuvieron,

nefastos nervios y operaron el intestino;

Anestecia inmunda; ¡ay!, siempre que recuerdo,

te veo de pie llevando el té y mate cocido.



Te tapabas la cara al reír,

entre cabellos rojos parecidos a peluca,

y que nunca filtrabas un chiste sinvergüenza;

lloran los niños sin tu alma de regaliz,

y llora el carrito de la merienda.






A Laurita, que en paz descanse.
 
¡Vengan corceles de entre la bruma!

Vengan a llevársela al paraíso;

cardíaco dolor sufre esta exalumna,

llora su muerte conocida que la quiso.



De esa noche a la tarde del domingo,

ninguno se dormirá sin gota de amargura.

Llora una familia el delantal de tu cariño;

llora una escuela tu ternura.



Partiste entre el silencio, a los cincuenta y pico;

el sábado se anunció tu sepultura.

Llora el atardecer conmigo,

lloran tus hijos y tu nieto sin mesura.



Tus últimas esperanzas estuvieron,

nefastos nervios y operaron el intestino;

Anestecia inmunda; ¡ay!, siempre que recuerdo,

te veo de pie llevando el té y mate cocido.



Te tapabas la cara al reír,

entre cabellos rojos parecidos a peluca,

y que nunca filtrabas un chiste sinvergüenza;

lloran los niños sin tu alma de regaliz,

y llora el carrito de la merienda.






A Laurita, que en paz descanse.

Mis condolencias.
las líneas trasmiten mucha intimidad y eso es lo que se merecen todas las despedidas.

Un abrazo.
 

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