rodrigotoro
Poeta adicto al portal
Te precipitas al vacío desde las alturas,
con lenta y cadenciosa indiferencia,
con tu rostro deslavado, y sin exigencia
formando caprichosas figuras
y todo lo que tocas termina congelado,
pues tu aliento es paradigma en gelidez,
que arrasa imberbes cultivos con su madurez
Y apagas sus semillas con tu blanco impostado
eres clavecín de milenaria estructura
cuyos tubos armonizan en concierto,
la aguda voz del invierno truculento
mientras canta sus arias de alba partitura
eres carabela que acarrea la conquista
De los hielos en sutil y delirante invasión;
Y el manto de tu pax sincroniza la estación
y tus lares autistas se pierden de vista
la belleza de tus matices se regala generosa,
con ribetes de blanca diosa, que deambula sonriente,
por lagos y alamedas, que inmóviles y silentes,
aguardan que te aplaques y retires a tu choza
la efusiva transparencia de tu gélida mirada
sobre escribe la piel de todo inocente paisaje,
mestizando sus siluetas con estéril forraje,
sepultando al trasluz campanada a campanada
Eres necia y rebelde, de equipaje pasajero,
cuyos pasos, cual arriero, se pierden en la distancia
empapados de soledad, elegancia y prestancia
Sin dejar de enseñarnos que son los de un carroñero.