Dioscuro_Deviant
Poeta recién llegado
Un día la luna subió desgarrando la noche negra,
y de las gotas de sangre de esa acción poderosa
se formó un mar más rojo que el infierno de caronte.
Más brillante que la fragua de un herrero enamorado.
Y esa noche las flores aullaron con serpentina,
y las mariposas cambiaron sus alas por estrellas.
Mientras un lobo surgía del océano de sangre,
más vivo que lo vivo, más fuerte que una cordillera.
Los arboles sucumbieron por ráfaga gloriosa de energía,
y las rocas se fundieron por ese corazón hermoso.
El canino caminó por primera vez en la tierra dolida,
buscando afanoso el canto de la sirena vertiginosa.
Arribando por el poder de sus extremidades a la orilla del mar,
y olfateando el perfume de su amada nereida.
Y se cerró el cielo, y relámpagos vió a lo lejos, absorto,
cuando un rayo golpeó con certeza la turquesa del mar,
surgiendo de ese impacto, la más hermosa creatura.
Era su sirena de mil brazos, con ojos de trueno,
mostrando una sonrisa con labios de diosa.
Flechando al lobo, y éste cayendo en inmenso amor.
Un amor que se llevará en la glándula plineal, más allá de la muerte.
Amando con todo su ser, con la fuerza de diez mil narcisos,
a la sirena más bella, y amada cereza.
y de las gotas de sangre de esa acción poderosa
se formó un mar más rojo que el infierno de caronte.
Más brillante que la fragua de un herrero enamorado.
Y esa noche las flores aullaron con serpentina,
y las mariposas cambiaron sus alas por estrellas.
Mientras un lobo surgía del océano de sangre,
más vivo que lo vivo, más fuerte que una cordillera.
Los arboles sucumbieron por ráfaga gloriosa de energía,
y las rocas se fundieron por ese corazón hermoso.
El canino caminó por primera vez en la tierra dolida,
buscando afanoso el canto de la sirena vertiginosa.
Arribando por el poder de sus extremidades a la orilla del mar,
y olfateando el perfume de su amada nereida.
Y se cerró el cielo, y relámpagos vió a lo lejos, absorto,
cuando un rayo golpeó con certeza la turquesa del mar,
surgiendo de ese impacto, la más hermosa creatura.
Era su sirena de mil brazos, con ojos de trueno,
mostrando una sonrisa con labios de diosa.
Flechando al lobo, y éste cayendo en inmenso amor.
Un amor que se llevará en la glándula plineal, más allá de la muerte.
Amando con todo su ser, con la fuerza de diez mil narcisos,
a la sirena más bella, y amada cereza.