Poema Adulto

Juan Oriental

Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando mi tiempo nuevo pasaba de la niñez a la adolescencia
y con ella conseguía mi primera novia, a la cual acurrucaba
en un banco de plaza saturándola a besos, saliva de “chicle”
y manotones calientes resistidos a pura decencia de su parte,
(deseo pasional satisfecho por mano propia después,
en ineludible y secreto acto) en ese tiempo de despertares
y terribles complejos, yo era tan desdichado como feliz.

Cuando volvía a casa con sabor a domingo mixturado de olores
a pororó, a café, a “franfruter”, a cigarrillo de “hacer pinta”
y atorarse con humo, todo conjugado con el experimental efecto
alegre de la cerveza del viejo “Bar Beco” y la influencia loca
y jocosa de dos o tres amigos bailándome en la cabeza,
yo era un medio triunfador con la gran fama por venir.

Cuando eso, no sabía que crecería hasta irme de mi casa
por años a la aventura del “país de las maravillas” cuya capital
es Buenos aires, donde su noche me metería café, tabaco
y alcohol hasta por la nostalgia y me dejaría añorando
y escribiéndole a sanas ansiedades de mi ayer de nunca más.
Queridas inocencias y conceptos que recrea este poema adulto,
en efusivo y fuerte, fuerte abrazo melancólico a quien fuera
alguna vez, de todo corazón, el yo que perdí por salirlo a buscar.
 
Última edición:
No sé porque motivo... Leyéndolo me lo empecé a imaginar a Zitarrosa diciéndolo...al mejor estilo "Guitarra Negra"....
Me encantó amigo!... Te vi besándola... Sentí el olor a chicle. Vi la plaza. Deguste el pororó, el "franfruter" (yo que como vos sé bien lo que és)... Ja! Preciosas imágenes!... Calle, cordón y vereda!. Un placer leerte compañero!
 
No sé porque motivo... Leyéndolo me lo empecé a imaginar a Zitarrosa diciéndolo...al mejor estilo "Guitarra Negra"....
Me encantó amigo!... Te vi besándola... Sentí el olor a chicle. Vi la plaza. Deguste el pororó, el "franfruter" (yo que como vos sé bien lo que és)... Ja! Preciosas imágenes!... Calle, cordón y vereda!. Un placer leerte compañero!
Muchas gracias, compañera, por esa pasamos muchos/as. Cariños.
 
Cuando mi tiempo nuevo pasaba de la niñez a la adolescencia
y con ella conseguía mi primera novia, a la cual acurrucaba
en un banco de plaza saturándola a besos, saliva de “chicle”
y manotones calientes resistidos a pura decencia de su parte,
(deseo pasional que satisfecho por mano propia después,
en ineludible y secreto acto) en ese tiempo de despertares
y terribles complejos, yo era tan desdichado como feliz.

Cuando volvía a casa con sabor a domingo mixturado de olores
a pororó, a café, a “franfruter”, a cigarrillo de “hacer pinta”
y atorarse con humo, todo conjugado con el experimental efecto
alegre de la cerveza del viejo “Bar Beco” y la influencia loca
y jocosa de dos o tres amigos bailándome en la cabeza,
yo era un medio triunfador con la gran fama por venir.

Cuando eso, no sabía que crecería hasta irme de mi casa
por años a la aventura del “país de las maravillas” cuya capital
es Buenos aires, donde su noche me metería café, tabaco
y alcohol hasta por la nostalgia y me dejaría añorando
y escribiéndole a sanas ansiedades de mi ayer de nunca más.
Queridas inocencias y conceptos que recrea este poema adulto,
en efusivo y fuerte, fuerte abrazo melancólico a quien fuera
alguna vez, de todo corazón, el yo que perdí por salirlo a buscar.
Hermoso Juan, me encanto pasar a leerte un enorme abrazo Lili
 

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