PAUL SOLER
Poeta recién llegado
POEMA AL PINO
He aquí la vida del pino reciente y creciente,
tendiendo sus hospitalarias ramas
a las aves viajeras;
extendiendo sus generosas sombras
a los ganados y a las sienes cansadas
del hombre caminante.
¡Oh, pino del camino,
supiste forjarte siendo tan tierno e indefenso;
supiste esquivar las hachas filosas
del leñador, que quiso hacerte leña.
Y ya estás tan grande, tan ala, tan vida,
y vas cimbrando tus sutiles ramas
al batir del céfiro matutino.
Desde tus lisas cortezas
ya vas desprendiendo verdes y lozanas poesías;
Y en tu vientre vegetal y botánico
Ya van madurando las verdes gemas de tu ser.
Ya las aves van tejiendo nuevos nidos
en tus entrañas;
Y los capullos de tu ser, ya van reventando
Y esparciendo las semillas
para ornar de nuevos árboles
la selva desangrada.
He aquí la vida del pino reciente y creciente,
tendiendo sus hospitalarias ramas
a las aves viajeras;
extendiendo sus generosas sombras
a los ganados y a las sienes cansadas
del hombre caminante.
¡Oh, pino del camino,
supiste forjarte siendo tan tierno e indefenso;
supiste esquivar las hachas filosas
del leñador, que quiso hacerte leña.
Y ya estás tan grande, tan ala, tan vida,
y vas cimbrando tus sutiles ramas
al batir del céfiro matutino.
Desde tus lisas cortezas
ya vas desprendiendo verdes y lozanas poesías;
Y en tu vientre vegetal y botánico
Ya van madurando las verdes gemas de tu ser.
Ya las aves van tejiendo nuevos nidos
en tus entrañas;
Y los capullos de tu ser, ya van reventando
Y esparciendo las semillas
para ornar de nuevos árboles
la selva desangrada.
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