rodrigotoro
Poeta adicto al portal
Señor de las distancias imponderables,
de yelmo difuso y ausente escudero,
regente inmortal de invisible sombrero
que gobierna sin bandera ni estandartes.
Dictador de leyes intangibles y absolutas,
que ruge con fuerza salvaje y sofisticada,
en la elegancia de la rosa abotonada,
y el huracán de fauces titánicas y obtusas.
Misionero de hábitos indelebles,
que recita con parsimonia y persistencia,
su canto arremolinado carente de clemencia
y sus odas en las alas de los duendes.
Fugitivo de pisadas juguetonas
que busca su destino en la alabanza
al infinito, y su graciosa templanza
junto al coro sempiterno de las olas.
Jinete de surrealista y chúcaro corcél,
eres labrador de las nubes hechas de harina;
Y te bebes en los valles de pétrea cantina
cada solitario y añejado coctel.
Ditirámbica deidad que nos viste crecer
desde las cavernas a la poesía
¿Cuándo arrullarán tus colores de fantasía
a mi corazón que no quiere florecer?