Soy hijo del carpintero que está en el cielo,
luchador hombre que todas las mañanas se levantaba con
tesón a trabajar la madera,
hombre del taller lleno de tablones, para fabricar los
encargos de carpintería del colonial pueblo y poder alimentar a sus
hijos.
Me alimentó el olor de extinguido comino, teca, caoba,
cerezo, zapán,
guayacán, nogal, robles, cedros,
amarillo,
pinos finos,
macanas fuertes,
y aunque camino despacio,
y no tengo otro amor,
ni soy poeta,
llevo el cerebro en la mano,
mis pensamientos en los ojos,
mi inspiración en el jardín del alma,
para escribir el poema con olor a madera,
tallar los versos con sueños de amor, solidaridad,
esperanza, felicidad,
lijarlos con el papel de la sinceridad, la honradez,
y enmarcarlo con la moldura mas fina del mundo: Ser
demasiado ser.
LUECAMON
luchador hombre que todas las mañanas se levantaba con
tesón a trabajar la madera,
hombre del taller lleno de tablones, para fabricar los
encargos de carpintería del colonial pueblo y poder alimentar a sus
hijos.
Me alimentó el olor de extinguido comino, teca, caoba,
cerezo, zapán,
guayacán, nogal, robles, cedros,
amarillo,
pinos finos,
macanas fuertes,
y aunque camino despacio,
y no tengo otro amor,
ni soy poeta,
llevo el cerebro en la mano,
mis pensamientos en los ojos,
mi inspiración en el jardín del alma,
para escribir el poema con olor a madera,
tallar los versos con sueños de amor, solidaridad,
esperanza, felicidad,
lijarlos con el papel de la sinceridad, la honradez,
y enmarcarlo con la moldura mas fina del mundo: Ser
demasiado ser.
LUECAMON