salgomanzano
Poeta veterano en el portal
Suavemente,mi dulce Ali,
tus labios en los míos,
vertiendo humedades
de Amor.
Suavemente
tus dos bultos de nieve,
bebiéndome sorbos de pezón.
Suavemente
tus pétalos erectos
en la cima de los montes:
flores de pasión.
Suavemente
la rajita de tu acequia sonrosada
en la yema de mis dedos
dándole calor.
Suavemente
el botón de tu copa sagrada
en la llama de mi boca encendida.
Suavemente
la piel de tu desnudo
en la piel de mi desnudo,
abrazado a tu cuerpo ardoroso.
Suavemente
tu bosque venusiano
en las caricias de mis manos.
Suavemente
la sedosidad de tus columnas,
la sedosidad de tus pechos,
envueltos en tela vaporosa,
la blancura de tu escote,
apartando las cortinas delicadas
que lo tapan...,
soplando la brisa caliente
de mi aliento.
Suavemente mis labios
en la cancela
de tu jardín entreabierto
-del capullo el glande
lágrimas blancas lloviendo.
Suavemente en la madrugada
de tus entresueños,ardiente
-qué hora es,que hora,me dices
semidormida-,
mi boca
en la fragua
de mis anhelos,poniéndote un beso
-sonriyendo está la bella durmiente-.
(¡Cómo la querré tanto
sin tenerla en mis brazos!)
-salvador-
tus labios en los míos,
vertiendo humedades
de Amor.
Suavemente
tus dos bultos de nieve,
bebiéndome sorbos de pezón.
Suavemente
tus pétalos erectos
en la cima de los montes:
flores de pasión.
Suavemente
la rajita de tu acequia sonrosada
en la yema de mis dedos
dándole calor.
Suavemente
el botón de tu copa sagrada
en la llama de mi boca encendida.
Suavemente
la piel de tu desnudo
en la piel de mi desnudo,
abrazado a tu cuerpo ardoroso.
Suavemente
tu bosque venusiano
en las caricias de mis manos.
Suavemente
la sedosidad de tus columnas,
la sedosidad de tus pechos,
envueltos en tela vaporosa,
la blancura de tu escote,
apartando las cortinas delicadas
que lo tapan...,
soplando la brisa caliente
de mi aliento.
Suavemente mis labios
en la cancela
de tu jardín entreabierto
-del capullo el glande
lágrimas blancas lloviendo.
Suavemente en la madrugada
de tus entresueños,ardiente
-qué hora es,que hora,me dices
semidormida-,
mi boca
en la fragua
de mis anhelos,poniéndote un beso
-sonriyendo está la bella durmiente-.
(¡Cómo la querré tanto
sin tenerla en mis brazos!)
-salvador-
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