Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fui desgastando la noche,
el alba nos desnudaba.
Ungí tu cuerpo con besos,
enredando mi alma ,a tu alma.
Y que fácil fue perderse
en tu profunda mirada.
Los metales de tus ojos
se clavan como navajas.
Yo, temblaba como una ola
aferrándome a tu playa.
La ribera de tus labios
rozó mi boca exaltada.
Y el tiempo que allí estuvimos,
ningún reloj lo marcaba.
Y el tic tac de aquel instante
mi vida entera llenara.
En las dunas de tu cuerpo
quise quedarme varada
Sin saber que aquellas redes
al fondo del mar llevaban.
Carmenel alba nos desnudaba.
Ungí tu cuerpo con besos,
enredando mi alma ,a tu alma.
Y que fácil fue perderse
en tu profunda mirada.
Los metales de tus ojos
se clavan como navajas.
Yo, temblaba como una ola
aferrándome a tu playa.
La ribera de tus labios
rozó mi boca exaltada.
Y el tiempo que allí estuvimos,
ningún reloj lo marcaba.
Y el tic tac de aquel instante
mi vida entera llenara.
En las dunas de tu cuerpo
quise quedarme varada
Sin saber que aquellas redes
al fondo del mar llevaban.