Cyrus Wiseuki Wines
Poeta recién llegado
esa fría noche entre lágrimas de desesperación, pude ver por la ventana una estrella que brillaba aun mas que el mismo sol, iluminaba todo el cielo sin ningún tipo de fijación, solo con su color rojo me engatuso
esa fría noche de verano, una promesa en mi mano, había tirado miles de dados. su cara se encontraba en un simple alago. oh preciosa reina carmesí, solitaria y algo gris, toma mi cuerpo como souvenir y haz como que nunca te vi.
su luz me cautivo, como una hermosa canción que acaricio mi ser como una hermosa tonada infernal. la balada ideal. con su hermosa cabellera dantesca, perfecta y funesta, que hacia sentir a mi cabeza algo indispuesta
arropo mi mente con dulzura y delicadeza. un chiste cualquiera.. como tus mañanitas duraderas
sus hermosas notas, esa melancólica que podía escuchar en su hermosa y perfecta melodía, no pude resistirme y la mire únicamente con mi corazón abierto entre heridas.
-no me rindo ni lloro, pero aun así me cuesta seguir solo - dije, antes de casi caer por un ruido sordo
le pregunte a la soledad en aquel cuarto solitario, algo estrafalario, mi propio santuario
-¿algún día podre ser parte del firmamento nocturno?
sus ojos inyectados en soledad lo decían todo en esa noche infernalmente fría.. el negro tinte de la noche tomo mi ojos, cabeza y boca como reposo, algo mas alto.. tal vez incluso glorioso.
-te adoro, no quiero dejarte, ni si quiera dejar de pensarte.. te amo, mi reina desopilante
con mi cara entre negro, rojo y azul.. sabia que esta historia no se acababa hasta que se apague esta luz.
estrella carmesí, toca esa canción para mi, la noche es larga, tonta y ruin. aunque no estés aquí, y me sienta mal por vivir, se que en esta noche me desvelo porque solo pienso en ti.
destino infernal, de hora abismal, te amo y no lloro porque se que incluso ahora lo puedo arreglar
-lo siento. pero me quedare aquí hasta ser digno de estar en el firmamento Ver el archivos adjunto 58846
esa fría noche de verano, una promesa en mi mano, había tirado miles de dados. su cara se encontraba en un simple alago. oh preciosa reina carmesí, solitaria y algo gris, toma mi cuerpo como souvenir y haz como que nunca te vi.
su luz me cautivo, como una hermosa canción que acaricio mi ser como una hermosa tonada infernal. la balada ideal. con su hermosa cabellera dantesca, perfecta y funesta, que hacia sentir a mi cabeza algo indispuesta
arropo mi mente con dulzura y delicadeza. un chiste cualquiera.. como tus mañanitas duraderas
sus hermosas notas, esa melancólica que podía escuchar en su hermosa y perfecta melodía, no pude resistirme y la mire únicamente con mi corazón abierto entre heridas.
-no me rindo ni lloro, pero aun así me cuesta seguir solo - dije, antes de casi caer por un ruido sordo
le pregunte a la soledad en aquel cuarto solitario, algo estrafalario, mi propio santuario
-¿algún día podre ser parte del firmamento nocturno?
sus ojos inyectados en soledad lo decían todo en esa noche infernalmente fría.. el negro tinte de la noche tomo mi ojos, cabeza y boca como reposo, algo mas alto.. tal vez incluso glorioso.
-te adoro, no quiero dejarte, ni si quiera dejar de pensarte.. te amo, mi reina desopilante
con mi cara entre negro, rojo y azul.. sabia que esta historia no se acababa hasta que se apague esta luz.
estrella carmesí, toca esa canción para mi, la noche es larga, tonta y ruin. aunque no estés aquí, y me sienta mal por vivir, se que en esta noche me desvelo porque solo pienso en ti.
destino infernal, de hora abismal, te amo y no lloro porque se que incluso ahora lo puedo arreglar
-lo siento. pero me quedare aquí hasta ser digno de estar en el firmamento Ver el archivos adjunto 58846
Última edición: