Poema de un apapacho

No, nena, ¡el corazón no va en bandeja!

Por más que se quiera, a pesar de que escuches quejas...

¡Encariñarse no es sencilla tarea! Y no sólo lo dice la abuela...

Y si te llegaran a preguntar, por tus latidos y demás,

¡respóndeles sin fragilidad, que esa información clasificada está!




Ay de mí y de ti, mijita... Los humanos nos equivocamos.

Sí, llora en mi hombro, que es costumbre humana de antaño

¿Para qué estamos, la familia, si no nos solidarizamos?

¡Jovencita, dolorosa jovencita! Recuérdalo y si quieres chilla:

"¡Superaré esto y mucho de lo que me depare la vida!"



A mí me tiembla el pulso por males que acarrean mis años,

no quiero ojitos llorosos y con pena, ¡sólo te estoy contando!

Esto a ti no te espera, ¡podrá irte peor o quién sabe si tu vida tendrá más encanto!

No temas, ni te hagas para atrás; mejor enjuga esas gotas, esa diluida sal.

Y apóyate en mis consejos, en las fábulas y cuentos... de esta vieja que te ama tanto...

En su finita eternidad.




Dedicado al abrazo, que acaricia el alma.
 
Buenos consejos para asumir la conveniencia de recibir consuelo con un buen abrazo de la abuela. El cariñoso abrazo familiar ayuda a sobrellevar desengaños y penas.

u_3f2bdbcc_zps4ce0a25f.gif
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba