daniel amaya
Poeta fiel al portal
Las ramas bifrontes
ocultan al sol
acumulando cuerpos en su luz,
la vida descansa en los rostros,
¿cuantas células habrán muerto
desde que te conocí?
bajo la lucha que se propaga en el infinito
las calles sonríen de noche,
allí nacen la penas acumuladas,
vacío conforme se oye temblar.
Mujer no te odio
solo tal vez el viento se tornó torpe,
si te odio recuerda que para llegar allí
primero tuve que haberte amado
con la fuerza que mi flaqueza alcanza,
con el orden que pronunciaba tu nombre
y aquel proceso mental que te visualiza,
recuerda que para odiarte primero
tuve que haber caminado sobre la luna
para alcanzar tu corazón que brillaba en las estrellas.
Los caminos llevan a bosques de sangre secreta,
los policías atentos se serenan,
el camino está hecho de viento y de hojas
y tu cabellera respira miedo en el frío,
desde aquel tardío momento
juré que mis pies no iban a tropezar con las piedras,
ya lejano es la planicie del latente adiós
y con las manos del viento seré sumiso.
ocultan al sol
acumulando cuerpos en su luz,
la vida descansa en los rostros,
¿cuantas células habrán muerto
desde que te conocí?
bajo la lucha que se propaga en el infinito
las calles sonríen de noche,
allí nacen la penas acumuladas,
vacío conforme se oye temblar.
Mujer no te odio
solo tal vez el viento se tornó torpe,
si te odio recuerda que para llegar allí
primero tuve que haberte amado
con la fuerza que mi flaqueza alcanza,
con el orden que pronunciaba tu nombre
y aquel proceso mental que te visualiza,
recuerda que para odiarte primero
tuve que haber caminado sobre la luna
para alcanzar tu corazón que brillaba en las estrellas.
Los caminos llevan a bosques de sangre secreta,
los policías atentos se serenan,
el camino está hecho de viento y de hojas
y tu cabellera respira miedo en el frío,
desde aquel tardío momento
juré que mis pies no iban a tropezar con las piedras,
ya lejano es la planicie del latente adiós
y con las manos del viento seré sumiso.
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