Kin mejia ospina
Poeta adicto al portal
Poema del dolor inefable.
Porque tu nombre se volvió memoria,
porque tu amor es un dolor eterno,
porque contigo conocí la gloria
porque contigo visité el infierno.
Porque tu cuerpo se volvió pecado,
y mis labios no cesan de nombrarte,
porque tu voz regresa del pasado,
porque mi boca no aprendió a olvidarte.
¿Es mi amor una excusa de locura,
o es mi locura excusa para amarte?
ya no se si soy un loco que procura,
del pobre corazón poder sacarte.
Nunca podrás parar esto que siento,
que tu llamas capricho y yo locura,
mixtura de demencia y de ternura,
que se va convirtiendo en un tormento.
Será por eso que mi risa es llanto,
que a veces, en mi intento de tocarte,
tu faz se borra en medio del espanto
que invade el corazón de tanto amarte.
Como llamar amor mi triste suerte,
si eres causa de todo mi tormento,
si mi desgracia es delirar con verte,
no pretendas mi amor que esté contento.
Me aconsejan que deje de quererte,
es cosa que mi alma no imagina,
eso sería adelantar mi muerte,
si el mal no mata sí la medicina.
Kin Mejia Ospina
Porque tu nombre se volvió memoria,
porque tu amor es un dolor eterno,
porque contigo conocí la gloria
porque contigo visité el infierno.
Porque tu cuerpo se volvió pecado,
y mis labios no cesan de nombrarte,
porque tu voz regresa del pasado,
porque mi boca no aprendió a olvidarte.
¿Es mi amor una excusa de locura,
o es mi locura excusa para amarte?
ya no se si soy un loco que procura,
del pobre corazón poder sacarte.
Nunca podrás parar esto que siento,
que tu llamas capricho y yo locura,
mixtura de demencia y de ternura,
que se va convirtiendo en un tormento.
Será por eso que mi risa es llanto,
que a veces, en mi intento de tocarte,
tu faz se borra en medio del espanto
que invade el corazón de tanto amarte.
Como llamar amor mi triste suerte,
si eres causa de todo mi tormento,
si mi desgracia es delirar con verte,
no pretendas mi amor que esté contento.
Me aconsejan que deje de quererte,
es cosa que mi alma no imagina,
eso sería adelantar mi muerte,
si el mal no mata sí la medicina.
Kin Mejia Ospina