Poema del paisajista anciano

Si en caprichos no anduviera,

mi buen espíritu de niño,

bien pudiera sentirme senil,

y al frío recubrir mi arrugada tela.


Seré persona longeva,

mas resistiendo cruel filo,

soy cuerda que desata,

el cielo-tierra en mí unidos.


Un último deseo de tata;

que es sólo, ¡lo único! que quiero,

usar la poca viveza que tengo en lata,

y regarte un jardín de lirios.


No te faltarán en mi ausencia,

legados y dolorosos vestigios,

que en compañía de dos naturalezas,

creerás cruel un mundo que te es benigno.


Al aliento sin fuerza,

cuya extrañeza te traiga ido,

lo llamarás suspiro.

Y al domador siéndole fiera,

que el verte llorar será su castigo,

lo llamarás amigo.


Con la poca vida que me queda,

y la cabeza florecida en blanco hilo,

ten un obsequio sin envoltorio ni tarjeta;

un paisaje en flor de pétalos coloridos,

y no te entristezca el pórtico de casa.
 
Última edición:
Wooow que hermoso poema!!! Los años, las experiencias, la juventud de la tercera edad y el corazón latiendo precipitadamente, hacen el recorrido de estos magníficos y profundos versos, saludos Daniel
 

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