En aquellos días
creí a morirme,
en una mañana fría
peor imposible.
Ha pasado tiempo
y tanto por hacer,
se lo llevó el viento
y me volví a caer.
Un golpe doloroso
me quedan secuelas,
ha sido horroroso
¡ay! mis pobres piernas.
Me sentí desdichada
la mujer más infeliz,
una desgraciada
y sin ganas de seguir.
Mi destino es este
y no puedo hacer nada,
siempre en mi mente
viéndote cada mañana.
Un túnel sin salida
de esta vida amarga,
ya es hora de la partida
todo esto me tiene cansada...
Cada día estás más lejos,
no sé si dejarte marchar
este tema lo siento viejo,
y mejor será, callar...