Abrahám Emilio
Emilio.
Estuviste cuando el amor era burla
y se deshojaba mi alma como flor en el invierno,
y yo que vivía de desilusiones caí preso
al paraíso de tu hermosura,
me embriagué con la mirada perdida en tus ojos
y tiritaba mi cuerpo como un miedo
ante la presencia de una mujer tan bella.
Desperté en los pocos abriles de mi pubertad
y allí conocí los desvelos por un amor platónico,
buscaba en cada rostro ese latido mas no hallaba,
todas las mujeres parecían ser hombres
pero tú estallabas en mi pecho
como un infarto, como una sensación fría;
mi cabeza llena de azotes
y mis palabras entrecortadas por hablarte
pero yo musitaba en silencio,
me encerraba en mis paredes
te escribía los poemas que dictaba
mi espíritu prendado de tu universo.
Fingí no quererte porque tenía vergüenza
por demostrar mis anhelos o dejar de lado
mi niñez y creerme el eterno infante.
Estuviste conmigo dando un paseo,
riendo de mis chistes sosos,
y yo miraba los detalles de tu rostro
que me enamoraban,
mas tenía celos porque todos te querían
y yo que siempre estaba triste
lloraba en las sombras o en las noches serenas,
estuviste y hoy solo eres un suspiro
y un recuerdo que no volverá...
y se deshojaba mi alma como flor en el invierno,
y yo que vivía de desilusiones caí preso
al paraíso de tu hermosura,
me embriagué con la mirada perdida en tus ojos
y tiritaba mi cuerpo como un miedo
ante la presencia de una mujer tan bella.
Desperté en los pocos abriles de mi pubertad
y allí conocí los desvelos por un amor platónico,
buscaba en cada rostro ese latido mas no hallaba,
todas las mujeres parecían ser hombres
pero tú estallabas en mi pecho
como un infarto, como una sensación fría;
mi cabeza llena de azotes
y mis palabras entrecortadas por hablarte
pero yo musitaba en silencio,
me encerraba en mis paredes
te escribía los poemas que dictaba
mi espíritu prendado de tu universo.
Fingí no quererte porque tenía vergüenza
por demostrar mis anhelos o dejar de lado
mi niñez y creerme el eterno infante.
Estuviste conmigo dando un paseo,
riendo de mis chistes sosos,
y yo miraba los detalles de tu rostro
que me enamoraban,
mas tenía celos porque todos te querían
y yo que siempre estaba triste
lloraba en las sombras o en las noches serenas,
estuviste y hoy solo eres un suspiro
y un recuerdo que no volverá...
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