Eleanis
Poeta recién llegado
Me senté en un atardecer desordenado de esperas,
Carentes de infiernos,
Y ángeles dormidos.
En su planeta podrido de ruido,
Declaró la guerra de su voz a mi verso,
Me bastaría,
La carcajada ausente de su mirada.
Sin embargo,
Me concentré en su primavera,
Que ya era mía, aún sin saberlo,
Ya me pertenecía.
Carentes de infiernos,
Y ángeles dormidos.
En su planeta podrido de ruido,
Declaró la guerra de su voz a mi verso,
Me bastaría,
La carcajada ausente de su mirada.
Sin embargo,
Me concentré en su primavera,
Que ya era mía, aún sin saberlo,
Ya me pertenecía.