El amor es el más sublime de los valores de una persona,
por que cuando se tiene realmente
estamos pensando en el prójimo.
El amor significa desprenderse de lo más
trascendente e importante de la persona
para darlo a quien se ama.
En el dar amor, lo importante es no esperar
recibir; de manera obligada, amor por que
nuestra felicidad está en la felicidad de
quien lo recibe de parte nuestra, a pesar
de que no sea valorado en la misma
dimensión de quien lo dá.
El amor nos vuelve muy vulnerables,
por que queda nuestro corazón
expuesto y puede ser lastimado
con mucha facilidad.
El amor nos vuelve invencibles,
por que en nuestro deseo por agradar
al ser amado superamos cualquier
limitante que creíamos tener.
El amor nos hace sensibles,
por que nos permite ver las debilidades
de los demás sin considerarlas como
defectos; pero lo más imprtante,
es que nos vemos en un espejo y
aceptamos las nuestras.
El amor nos llena de riqueza,
por que al darlo recibimos alegrías
y satisfacciones que no conseguiríamos
ni en la misma medida ni en la misma
cantidad por ningún otro medio.
Lo único que es comparable con el amor
es el amor mismo, es decir, cuando
además de darlo también lo recibimos
del ser amado; esta concordancia es
lo que lo hace perfecto.
por que cuando se tiene realmente
estamos pensando en el prójimo.
El amor significa desprenderse de lo más
trascendente e importante de la persona
para darlo a quien se ama.
En el dar amor, lo importante es no esperar
recibir; de manera obligada, amor por que
nuestra felicidad está en la felicidad de
quien lo recibe de parte nuestra, a pesar
de que no sea valorado en la misma
dimensión de quien lo dá.
El amor nos vuelve muy vulnerables,
por que queda nuestro corazón
expuesto y puede ser lastimado
con mucha facilidad.
El amor nos vuelve invencibles,
por que en nuestro deseo por agradar
al ser amado superamos cualquier
limitante que creíamos tener.
El amor nos hace sensibles,
por que nos permite ver las debilidades
de los demás sin considerarlas como
defectos; pero lo más imprtante,
es que nos vemos en un espejo y
aceptamos las nuestras.
El amor nos llena de riqueza,
por que al darlo recibimos alegrías
y satisfacciones que no conseguiríamos
ni en la misma medida ni en la misma
cantidad por ningún otro medio.
Lo único que es comparable con el amor
es el amor mismo, es decir, cuando
además de darlo también lo recibimos
del ser amado; esta concordancia es
lo que lo hace perfecto.