daniel amaya
Poeta fiel al portal
Miro hacia donde el frío aparece,
hacia el horizonte de luz tenue,
el corazón siente una perdida confusa,
una reacción del vacío,
un remolino se encarga de recoger todas las migajas
que pertenecen al frío
y el corazón siente un perdida confusa,
una reacción a la nada.
todo sale de la boca de un lobo
o del rugido de una fiera
Pertenezco a lo inevitable,
a un espasmo creciente en el vello de cada parte
y a las cimas que poco florecen en soledad.
Hay una fantasía que me acompaña,
traslucida, con la sal del mundo cuando comenzó,
el corazón aloja en los ojos una puente secreto
donde caminamos de la mano hacia la noche,
hacia los vertederos del alma,
yo acompaño mis secretos que se funden
en todo astro que pincela la noche,
he ahí la tristeza hecha física.
Soy un caminante más que vio
una flor en un camino y le sonrió;
un momento trágico para convertirme en poeta;
la soledad pinta los caminos e influye,
soy un poeta de flores abandonadas,
trágico...
hacia el horizonte de luz tenue,
el corazón siente una perdida confusa,
una reacción del vacío,
un remolino se encarga de recoger todas las migajas
que pertenecen al frío
y el corazón siente un perdida confusa,
una reacción a la nada.
todo sale de la boca de un lobo
o del rugido de una fiera
Pertenezco a lo inevitable,
a un espasmo creciente en el vello de cada parte
y a las cimas que poco florecen en soledad.
Hay una fantasía que me acompaña,
traslucida, con la sal del mundo cuando comenzó,
el corazón aloja en los ojos una puente secreto
donde caminamos de la mano hacia la noche,
hacia los vertederos del alma,
yo acompaño mis secretos que se funden
en todo astro que pincela la noche,
he ahí la tristeza hecha física.
Soy un caminante más que vio
una flor en un camino y le sonrió;
un momento trágico para convertirme en poeta;
la soledad pinta los caminos e influye,
soy un poeta de flores abandonadas,
trágico...
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