POEMA XXII
Una lírica hebra
encierra esta tarde que cubren tus ojos.
Tus ansias se hunden en mis huesos
desganando mis huidas;
soy raíz agitada
bajo el ombligo
de errabundas mariposas.
Nada es más dulce que este silencio
que nos amortaja;
en este páramo que habitamos
somos ángeles acuosos
bajo el óleo de lívidos antojos.
Tu áurea es deliciosa y
se aloja entre mis dedos
como un zumbido tácito
mudo...transparente.
EBAN
Una lírica hebra
encierra esta tarde que cubren tus ojos.
Tus ansias se hunden en mis huesos
desganando mis huidas;
soy raíz agitada
bajo el ombligo
de errabundas mariposas.
Nada es más dulce que este silencio
que nos amortaja;
en este páramo que habitamos
somos ángeles acuosos
bajo el óleo de lívidos antojos.
Tu áurea es deliciosa y
se aloja entre mis dedos
como un zumbido tácito
mudo...transparente.
EBAN
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