Amor, erramos en muchos de todos los caminos,
y nos perdimos a la sombra del álamo de la casa,
andamos vestidos de claro y muchas veces lloramos a tu padre,
que del cielo nos cuidaba.
Amor mío, bebimos jugo del olvido y nos amamos con furor,
fuerzas y sudor de niños.
Rompimos los pétalos de las rosas juntos
y varias veces nos separamos por cosas del destino.
Jugamos en la iglesia, bajamos colinas
y nos quedamos dormidos uno del otro, con ternura.
Desnudos nos quisimos y de tanto amor
el mundo nos miro desde sus entrañas
hasta separarnos de nuevo.
Y hoy, después de vivir todo lo vivido contigo
y de besarte una y mil veces; con mordidas,
sangre y labios acaramelados.
Te tengo de nuevo, bajo el dintel de mi puerta
dispuesta a amarnos otra centuria,
echarla a la espalda y morir los dos juntitos,
muy juntitos como dos hermanitos.
y nos perdimos a la sombra del álamo de la casa,
andamos vestidos de claro y muchas veces lloramos a tu padre,
que del cielo nos cuidaba.
Amor mío, bebimos jugo del olvido y nos amamos con furor,
fuerzas y sudor de niños.
Rompimos los pétalos de las rosas juntos
y varias veces nos separamos por cosas del destino.
Jugamos en la iglesia, bajamos colinas
y nos quedamos dormidos uno del otro, con ternura.
Desnudos nos quisimos y de tanto amor
el mundo nos miro desde sus entrañas
hasta separarnos de nuevo.
Y hoy, después de vivir todo lo vivido contigo
y de besarte una y mil veces; con mordidas,
sangre y labios acaramelados.
Te tengo de nuevo, bajo el dintel de mi puerta
dispuesta a amarnos otra centuria,
echarla a la espalda y morir los dos juntitos,
muy juntitos como dos hermanitos.
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