Gabriel Aviles
Poeta recién llegado
Las canoas presienten el final del todo,
Sus dueños les enseñan vivir al día,
Como el juego de los adolescentes al decapitarse,
Acatan lo invisible entre lo dulce y la sal,
Su impiedad nos persigue como a los salmones
Desconocen la contracorriente, nosotros remamos hacia el fuego
Abren los muslos y se desmoronan ríos con la insignia:
“En su misma plaga yacen los fornicarios del éxodo”.
Sus dueños les enseñan vivir al día,
Como el juego de los adolescentes al decapitarse,
Acatan lo invisible entre lo dulce y la sal,
Su impiedad nos persigue como a los salmones
Desconocen la contracorriente, nosotros remamos hacia el fuego
Abren los muslos y se desmoronan ríos con la insignia:
“En su misma plaga yacen los fornicarios del éxodo”.