dragon_ecu
Esporádico permanente
Se dan tantos cambios.
El hombre se vuelve mujer.
la mujer se vuelve ente.
El ente hombre.
Mientras los nombres cambian.
Los seudónimos como pegatinas
se ponen y caen... y vuelven a poner.
Ayer conversaba
con la hijuela del campo,
que en el pasado fuera princesa,
y en otra vida figura de piedra
Más hoy con rostro nuevo
pasa a mi lado sin verla.
¿Será lo que dejó de ser?
La mente me da vueltas
y los ojos no atinan adonde fijarse
hay tantas vidas duplicadas y triplicadas.
¡Ah poetas! que buscan el reconocimiento de sus letras.
Que se obsesionan con un visto,
con un comentario favorable.
En tanto sus caras... ocultan.
Sudores fríos en los callejones,
letras incendiarias
se deslizan por debajo de los ropajes
desafiando las censuras
insuflando calores puntuales
en las partes más delicadas y ocultas
de cada ser.
Las penas más tristes,
desesperación de vidas al filo
de la última gota cayendo
por el rastro de una herida
nacida en el corazón
de los sentimientos destrozados,
en unas letras de pantalla.
La histeria del reloj
cuyas agujas cuelgan derretidas
en mitad del minuto eterno
que su miratierna me denueda
en verguenzas subterfungias
de un realismogogo sin música
sin cítaras no koto.
Si el sentir de la calle oscura
donde las putas caminan como si fuera
un día de vitrinas en vine
carne fresca al mejor postor
al más ansioso por lograr
soltar lo que pueden sus ganas
pinches ganas de joder.
Para luego al salir
encontrarse de cara al sol
purificados ensoñadores
de la pura sensación de maravilloso
de esplendoroso amor
de la ternura exquisita
de una buena samaritana.
Y prosigue sus pasos en camino,
oteando con ojos más el olfato,
lo que surge como nuevo destino.
Sumando y restando cada dato,
estadística de sílabas... vino,
cerveza, jamón... y queso barato.
Poeta con su versar anodino.
Terminada la maléfica tradición,
llega la oscura hora de los muertos.
Sus alientos los preceden...
hedores de putridez y cloro
gusanero en ojos y vientres,
mientras un relleno de silicón
cae del pecho al piso.
Del fondo una risa estalla,
sí al menos hubieran puesto
unas tetas bien llenas
y no un repuesto de caucho
no se estaría en el ridículo
de darle un sentido
a esta tragicomedia.
De su colegio
la gótica lolita
da cortos pasos
desoyendo las burlas
de quienes la desean.
Y es que hay tantas estupideces
revueltas en el afán de ser reconocidos
como creadores geniales
difundiendo deseos y sentimientos
a los cuatro vientos públicos
de un anonimato.
Menudos poetas semos.
El hombre se vuelve mujer.
la mujer se vuelve ente.
El ente hombre.
Mientras los nombres cambian.
Los seudónimos como pegatinas
se ponen y caen... y vuelven a poner.
Ayer conversaba
con la hijuela del campo,
que en el pasado fuera princesa,
y en otra vida figura de piedra
Más hoy con rostro nuevo
pasa a mi lado sin verla.
¿Será lo que dejó de ser?
La mente me da vueltas
y los ojos no atinan adonde fijarse
hay tantas vidas duplicadas y triplicadas.
¡Ah poetas! que buscan el reconocimiento de sus letras.
Que se obsesionan con un visto,
con un comentario favorable.
En tanto sus caras... ocultan.
Sudores fríos en los callejones,
letras incendiarias
se deslizan por debajo de los ropajes
desafiando las censuras
insuflando calores puntuales
en las partes más delicadas y ocultas
de cada ser.
Las penas más tristes,
desesperación de vidas al filo
de la última gota cayendo
por el rastro de una herida
nacida en el corazón
de los sentimientos destrozados,
en unas letras de pantalla.
La histeria del reloj
cuyas agujas cuelgan derretidas
en mitad del minuto eterno
que su miratierna me denueda
en verguenzas subterfungias
de un realismogogo sin música
sin cítaras no koto.
Si el sentir de la calle oscura
donde las putas caminan como si fuera
un día de vitrinas en vine
carne fresca al mejor postor
al más ansioso por lograr
soltar lo que pueden sus ganas
pinches ganas de joder.
Para luego al salir
encontrarse de cara al sol
purificados ensoñadores
de la pura sensación de maravilloso
de esplendoroso amor
de la ternura exquisita
de una buena samaritana.
Y prosigue sus pasos en camino,
oteando con ojos más el olfato,
lo que surge como nuevo destino.
Sumando y restando cada dato,
estadística de sílabas... vino,
cerveza, jamón... y queso barato.
Poeta con su versar anodino.
Terminada la maléfica tradición,
llega la oscura hora de los muertos.
Sus alientos los preceden...
hedores de putridez y cloro
gusanero en ojos y vientres,
mientras un relleno de silicón
cae del pecho al piso.
Del fondo una risa estalla,
sí al menos hubieran puesto
unas tetas bien llenas
y no un repuesto de caucho
no se estaría en el ridículo
de darle un sentido
a esta tragicomedia.
De su colegio
la gótica lolita
da cortos pasos
desoyendo las burlas
de quienes la desean.
Y es que hay tantas estupideces
revueltas en el afán de ser reconocidos
como creadores geniales
difundiendo deseos y sentimientos
a los cuatro vientos públicos
de un anonimato.
Menudos poetas semos.