charlie ía
tru váyolens
esto va de conducir,
y de la desesperación. de conducir
cada mañana por el mismo camino devastado
cada mañana
arrancar
bajo la misma marca de la bestia en la mirada
las mismas luces
el mismo rostro
de la penumbra
desafiante a cada una de mis fuerzas.
una vez soñé que podía salir
de entre el fuego magnífico
como un alma emergiendo de lo profundo
de un coño abierto.
pero la vida es solo una mala noticia que ya dábamos
por descontada
cuando decidimos encender el amor.
ni siquiera la cara de chávez
colorida y gigantesca
me reconforta en mi falta de tus pechos,
porque esto va
de repetir automatismos mediocres.
esto va de destrozarte un poco
antes de saberte perdida para siempre
entre todas las luces de las que yo no formo parte
antes de la oscuridad.
y de la desesperación. de conducir
cada mañana por el mismo camino devastado
cada mañana
arrancar
bajo la misma marca de la bestia en la mirada
las mismas luces
el mismo rostro
de la penumbra
desafiante a cada una de mis fuerzas.
una vez soñé que podía salir
de entre el fuego magnífico
como un alma emergiendo de lo profundo
de un coño abierto.
pero la vida es solo una mala noticia que ya dábamos
por descontada
cuando decidimos encender el amor.
ni siquiera la cara de chávez
colorida y gigantesca
me reconforta en mi falta de tus pechos,
porque esto va
de repetir automatismos mediocres.
esto va de destrozarte un poco
antes de saberte perdida para siempre
entre todas las luces de las que yo no formo parte
antes de la oscuridad.