marquelo
Negrito villero
Poesía como un porro en L para las voces guturales que registran el incesto
en máquinas de escribir y en hilos trasatlánticos cuyas direcciones
reciben el saludo y las felicitaciones
en copiosos libros de cocina
y en sellos postales aún calientes por la travesía en el desierto
donde el ahogamiento verbal de la piedra
pernocta como una duda oscura
en una sólida guerra.
El porro aguijoneando todos los nombres del planeta
Todas las obscenidades aún infladas
y remadas por galeotes y por policías vestidos con levita
Y con galardones
congresales
de la última glaciación impositiva.
Cuando acabes desnudo por el humo
tu sombra ya se habrá ido.
Habra florecido como un amarillo más
en mesas de té en infiernos bordados
a la última moda
como alto signo de la metereología
en divanes llenos de oro y moho de banqueros y tahúres chapoteando aún como el primer dia dentro de finas botellas
Y en envoltorios de sorpresa egipcia.
Tu olor de solitario vengador de pieles.
Tu espasmo adherido al baile
Vegetal del viento y a los ritmos trance
De fiestas infantiles.
Tu fina cabellera envolviendo el cráneo de mi fantasma.
Envolviendo los versos torturados
en las herrerías en los desfiladeros
de jóvenes abejas
y en torsos desnudos de carnaval
de laberintos. Dédalo ahora vuela en Airbus
Intoxicado con los exégetas occidentales del miedo.
Tu decálogo para jóvenes dientes
Para poetas de pluma de pavo y de perros amaestrados por el cursi romanticismo
de Cinemascope
o de balanza de pagos en las cortes patronales
y en contratos pre nupciales de jóvenes feministas bordadas con banderas piratas.
Poesía como un porro en Z.
en máquinas de escribir y en hilos trasatlánticos cuyas direcciones
reciben el saludo y las felicitaciones
en copiosos libros de cocina
y en sellos postales aún calientes por la travesía en el desierto
donde el ahogamiento verbal de la piedra
pernocta como una duda oscura
en una sólida guerra.
El porro aguijoneando todos los nombres del planeta
Todas las obscenidades aún infladas
y remadas por galeotes y por policías vestidos con levita
Y con galardones
congresales
de la última glaciación impositiva.
Cuando acabes desnudo por el humo
tu sombra ya se habrá ido.
Habra florecido como un amarillo más
en mesas de té en infiernos bordados
a la última moda
como alto signo de la metereología
en divanes llenos de oro y moho de banqueros y tahúres chapoteando aún como el primer dia dentro de finas botellas
Y en envoltorios de sorpresa egipcia.
Tu olor de solitario vengador de pieles.
Tu espasmo adherido al baile
Vegetal del viento y a los ritmos trance
De fiestas infantiles.
Tu fina cabellera envolviendo el cráneo de mi fantasma.
Envolviendo los versos torturados
en las herrerías en los desfiladeros
de jóvenes abejas
y en torsos desnudos de carnaval
de laberintos. Dédalo ahora vuela en Airbus
Intoxicado con los exégetas occidentales del miedo.
Tu decálogo para jóvenes dientes
Para poetas de pluma de pavo y de perros amaestrados por el cursi romanticismo
de Cinemascope
o de balanza de pagos en las cortes patronales
y en contratos pre nupciales de jóvenes feministas bordadas con banderas piratas.
Poesía como un porro en Z.
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