danie
solo un pensamiento...
La verdad es que la poesía no es la dama bonita, cordial y buena
que siempre conocimos. Y, esto, lo afirmo basándome en hechos.
Sólo hay que mirar el caso de Quevedo,
que por dos putos mangos, le compró la casa a Góngora
para rajarlo a la calle en el pleno frío de Madrid.
Como Góngora y Quevedo, se pueden encontrar los casos de Lope de Vega
y El manco de Lepanto, y su gran cantidad de encontronazos
que terminaron a las piñas
en los pasillos nocturnos de las calles españolas.
Se imaginan a Cervantes boxeando con una sola mano
en nombre de la poesía…
León de Greiff , en su tiempo, se burló en reiteradas ocasiones con poemas
dedicados a la enorme y puntiaguda nariz
y otras íntimas partes de la anatomía "justamente, no con esa medida" de Ciro Mendía.
Ciro Mendía vendría a ser el macho de oro de la época,
después de esos poemas,
las mujeres miraron con otros ojos la elegancia masculinidad
del supuesto machito.
Marlowe si que la pasó para el culo, en una taberna se puso a recitar sus versos
y un oyente a modo de gratitud le apuñaló el ojo.
Creo que el público sintió tan real la obra de Marlowe
que se vieron en la necesidad de hacerla gráfica.
Ya, un par de años más tarde, Rufus Griswold
le robó el cargo de editor en el diario Daily Standard a Poe,
y el miserable de Poe sólo le quedó recitar sus obras en tabernas de mala muerte
con el único público de borrachos y putas.
Jorge Edwards narró en una novela intimidades de la vida privada de Neruda;
bueno, para el momento eran estrenos de una primera cartelera de cine,
hoy ya sabemos las plumas, mejor dicho, la jaula completa de plumíferos
que escondía Neruda debajo de sus pantalones.
Luis Vidales se entrenó en un ring de boxeo
para enfrentar a sus lectores que le salían con alguna crítica, es que
el hombre siempre tuvo pocas pulgas.
Wittgenstein,
en una conferencia, golpeó con un bate de béisbol a B. Russel
para impedirle la lectura de un poemario de Hölderlin.
Y ahora, en la actualidad, sólo hace un par de años
un poeta y periodista, poco conocido, en una entrevista
a modo de broma le dijo a Mohamed Ali “Cassius Clay” que le dé un poema…
Este lo hizo, le dejó un sugerente gráfico de sublime poesía en su ojo.
Yo les digo a esos que escriben versos y se la dan de poetas,
que sólo tengan cuidado con la poesía.
que siempre conocimos. Y, esto, lo afirmo basándome en hechos.
Sólo hay que mirar el caso de Quevedo,
que por dos putos mangos, le compró la casa a Góngora
para rajarlo a la calle en el pleno frío de Madrid.
Como Góngora y Quevedo, se pueden encontrar los casos de Lope de Vega
y El manco de Lepanto, y su gran cantidad de encontronazos
que terminaron a las piñas
en los pasillos nocturnos de las calles españolas.
Se imaginan a Cervantes boxeando con una sola mano
en nombre de la poesía…
León de Greiff , en su tiempo, se burló en reiteradas ocasiones con poemas
dedicados a la enorme y puntiaguda nariz
y otras íntimas partes de la anatomía "justamente, no con esa medida" de Ciro Mendía.
Ciro Mendía vendría a ser el macho de oro de la época,
después de esos poemas,
las mujeres miraron con otros ojos la elegancia masculinidad
del supuesto machito.
Marlowe si que la pasó para el culo, en una taberna se puso a recitar sus versos
y un oyente a modo de gratitud le apuñaló el ojo.
Creo que el público sintió tan real la obra de Marlowe
que se vieron en la necesidad de hacerla gráfica.
Ya, un par de años más tarde, Rufus Griswold
le robó el cargo de editor en el diario Daily Standard a Poe,
y el miserable de Poe sólo le quedó recitar sus obras en tabernas de mala muerte
con el único público de borrachos y putas.
Jorge Edwards narró en una novela intimidades de la vida privada de Neruda;
bueno, para el momento eran estrenos de una primera cartelera de cine,
hoy ya sabemos las plumas, mejor dicho, la jaula completa de plumíferos
que escondía Neruda debajo de sus pantalones.
Luis Vidales se entrenó en un ring de boxeo
para enfrentar a sus lectores que le salían con alguna crítica, es que
el hombre siempre tuvo pocas pulgas.
Wittgenstein,
en una conferencia, golpeó con un bate de béisbol a B. Russel
para impedirle la lectura de un poemario de Hölderlin.
Y ahora, en la actualidad, sólo hace un par de años
un poeta y periodista, poco conocido, en una entrevista
a modo de broma le dijo a Mohamed Ali “Cassius Clay” que le dé un poema…
Este lo hizo, le dejó un sugerente gráfico de sublime poesía en su ojo.
Yo les digo a esos que escriben versos y se la dan de poetas,
que sólo tengan cuidado con la poesía.
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