Poesía para dos

Ricardo López Castro

*Deuteronómico*
Ya es tarde.

Ya, cuando las hélices del destino te han llevado,

y tus senos se han enfriado de mis manos,

nuestra cama que nunca ha sido mía,

se consume en el incendio de mis dedos,

y tu lengua y el resto de tus órganos

ya son ángeles sobre el ciclo de la vida.


Creo vislumbrar el rastro de tus cenizas,

pero ya no te busco,

ni a esa fuerza sobrenatural nacida de tu piel,

desaparecida de sí misma;

con un verso dolido y magullado

invoco el retorno de las estaciones.


Pero a esta guitarra le crecen hijos bastardos,

música que rompe las cuerdas,

corta el viento,

y un después lírico en la noche.

Solo tengo palabras para ti.

Pero sé que te has ido por sofocar las llamas

que quemaban mi pánico a tu ausencia.


El arte no te puede reproducir,

ni aparentar tu amor,

si acaso robarme el aliento

malgastado en el culto a la tierra y las semillas.

Me adoctrinaron todas las creencias,

pero eran de mentira.

Me amaste con atmósferas,

en las que solo penetraba el aire.


Y yo…

Te di algo…

Que no recuerdo lo que era…


Iluso e incrédulo…

Mi memoria funciona igual conmigo que un espejo…

Solo enfrente de él…

Veo tu irrealidad…

La fantasiosa persecución de mis reflejos…

Y la necesidad de reconstruir la existencia…

Dejándome llevar…

Por otra invención…

Otra excusa para crear…

Poesía para dos.
 
Ya es tarde.

Ya, cuando las hélices del destino te han llevado,

y tus senos se han enfriado de mis manos,

nuestra cama que nunca ha sido mía,

se consume en el incendio de mis dedos,

y tu lengua y el resto de tus órganos

ya son ángeles sobre el ciclo de la vida.


Creo vislumbrar el rastro de tus cenizas,

pero ya no te busco,

ni a esa fuerza sobrenatural nacida de tu piel,

desaparecida de sí misma;

con un verso dolido y magullado

invoco el retorno de las estaciones.


Pero a esta guitarra le crecen hijos bastardos,

música que rompe las cuerdas,

corta el viento,

y un después lírico en la noche.

Solo tengo palabras para ti.

Pero sé que te has ido por sofocar las llamas

que quemaban mi pánico a tu ausencia.


El arte no te puede reproducir,

ni aparentar tu amor,

si acaso robarme el aliento

malgastado en el culto a la tierra y las semillas.

Me adoctrinaron todas las creencias,

pero eran de mentira.

Me amaste con atmósferas,

en las que solo penetraba el aire.


Y yo…

Te di algo…

Que no recuerdo lo que era…


Iluso e incrédulo…

Mi memoria funciona igual conmigo que un espejo…

Solo enfrente de él…

Veo tu irrealidad…

La fantasiosa persecución de mis reflejos…

Y la necesidad de reconstruir la existencia…

Dejándome llevar…

Por otra invención…

Otra excusa para crear…

Poesía para dos.
Buenas tardes
que lindas letras me encuentro cuando entro
Gracias por compartirlas
Un saludo
 

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