Álex Hernández
Poeta recién llegado
Me gustaba escribir sobre ella,
no por el aspecto físico;
había estado con mujeres hermosas,
de cuerpos hermosos,
pero siempre hubo algo más con ella.
Aunque no puedo negar, que tenía un cuerpo maravilloso.
En el cual solía perderme horas y horas.
Me gustaba estar con ella,
porque era algo peor que un disparo frio en el pecho.
Después, ella tomo un rumbo distinto,
Yo, una dirección diferente.
Ella decidió terminar con su vida,
y yo, simplemente lo acepte.
Tal vez si hubiese insistido,
se hubiese quedado un poco más.
Poco después, me encontraba en una soledad abismal,
donde su sonrisa era ese vacío que sentía en el alma,
y en el fondo, me gustaba sentirme vacío.
Termine escribiéndole cosas que nunca tuve el valor de decirle;
me tarde una eternidad para aceptar,
que su cuerpo desnudo siempre fue algo en segundo plano.
Me dejo hecho mierda,
y yo simplemente lo acepte.
Escribí un libro de mierda,
con (tinta) palabras de un corazón vacío.
Me perdí en alcohol,
y disfrute cada instante de aquella melancólica soledad,
porque estar con ella, era peor que un disparo en el corazón.
— Álex Hernández. Sonrisa amanecida (Poemario libre)
no por el aspecto físico;
había estado con mujeres hermosas,
de cuerpos hermosos,
pero siempre hubo algo más con ella.
Aunque no puedo negar, que tenía un cuerpo maravilloso.
En el cual solía perderme horas y horas.
Me gustaba estar con ella,
porque era algo peor que un disparo frio en el pecho.
Después, ella tomo un rumbo distinto,
Yo, una dirección diferente.
Ella decidió terminar con su vida,
y yo, simplemente lo acepte.
Tal vez si hubiese insistido,
se hubiese quedado un poco más.
Poco después, me encontraba en una soledad abismal,
donde su sonrisa era ese vacío que sentía en el alma,
y en el fondo, me gustaba sentirme vacío.
Termine escribiéndole cosas que nunca tuve el valor de decirle;
me tarde una eternidad para aceptar,
que su cuerpo desnudo siempre fue algo en segundo plano.
Me dejo hecho mierda,
y yo simplemente lo acepte.
Escribí un libro de mierda,
con (tinta) palabras de un corazón vacío.
Me perdí en alcohol,
y disfrute cada instante de aquella melancólica soledad,
porque estar con ella, era peor que un disparo en el corazón.
— Álex Hernández. Sonrisa amanecida (Poemario libre)