Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fue mi dedicación andar su paso
y mi respiración el aire suyo.
Sané mi corazón con su murmullo
y puse sus luceros a mi ocaso.
Hoy vivo agradecido a su Parnaso,
al verbo apalabrándose en arrullo;
allí donde me llama me inmiscuyo
brindándole mi voz fraguada al raso.
Escribo ya que así sueño despierto
pintando de color mi madrugada,
dejándome la vida al descubierto
Es mi dedicación, mi niña amada,
mi dulce inspiración o el desacierto
Lo cierto es que sin ella no soy nada.
y mi respiración el aire suyo.
Sané mi corazón con su murmullo
y puse sus luceros a mi ocaso.
Hoy vivo agradecido a su Parnaso,
al verbo apalabrándose en arrullo;
allí donde me llama me inmiscuyo
brindándole mi voz fraguada al raso.
Escribo ya que así sueño despierto
pintando de color mi madrugada,
dejándome la vida al descubierto
Es mi dedicación, mi niña amada,
mi dulce inspiración o el desacierto
Lo cierto es que sin ella no soy nada.