Leonardo Vinci
Poeta recién llegado
Después de todo, qué es la poesía; un tropiezo de la conciencia; un bostezo; una zancadilla de pura ingenuidad con trazos de astucia, salida de la reconditez en un descuido de lo ríspido crecido como maleza por delante un Kandinsky. Es el mañana visto por el tigre que se agazapa detrás de los ojos, esa cosa que nunca llega, y que también alguna vez ha huido tras una ráfaga de historia. Es, que gires la cabeza y me mires repentina de una manera que nunca ocurre; es inventar un mundo en el que vivir cuando este nos empuja premeditadamente al abismo; es sufrir un poco menos, o un poco más. Es este parloteo en la cabeza, que como un barco lleno de piratas ebrios, nunca llega a destino porque no lo tiene; y es, que cada vez que hablo y me dirijo a vos con la más sincera de las intenciones, termine diciendo un montón de estupideces. La poesía es esto que sale pero que nunca se saca, un fruto arrancado para que después venga otro, una explicación de la vida sencilla y contradictoria, y una utopía; es, una forma de decir. Es lo más niño y lo más inverosímil de uno mismo; es creer que el mundo es un papel, y desconocer que la tinta es sangre.