Sergio Qper
Poeta recién llegado
tema cerrado
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Siento que te desangras entero en estos versos, dejándonos ver tu alma en pena, tu dolor. Un poema muy bien hecho, llega y se siente lo que acá plasmas. Placer haber estado acá.
Estrellas y besos
(versión para "Mi Obra Maestra")
Soy el niño ignorado,
el mismo que toma tus huesos
y hace de ellos su hogar.
Soy el ser que ahuyenta el alba
el que clama al cielo por tu muerte
y hace un nido de tu dolor.
Soy el ser que habla de placeres
el que crea amplios valles de metáforas
y muere en cada trazo.
He de renacer en mi palabra
cuando sea leída por tus vetustos ojos,
cuando brote de tu mente mi historia
y vengas a mí en busca de venganza.
Soy el dios de mi lectura,
el asesino de tus últimas peticiones,
el verdugo de tus labias,
aquel que amarga tu camino con batutas
que conducen tus incautos pies a tu propia destrucción.
Soy el dueño de tu dolor
Y el causante a la vez,
coloco mi lengua en tu fístula,
lamiendo mis horrores,
confesando mi alegría
y llenando de amores deslavados,
decantando mi pena en tu sangre,
purificando mi pluma con el tintero de tus ojos.
Soy el poeta a sangre fría
que creó el infierno que ahora lees,
el cantor vaticinante de penas
que entona sin instrumento tu muerte.
Y he de vencer la crítica
de quienes me odien y odien mi trazo,
los he de acribillarles con mi palabra.
He de surcar desiertos
y mi palabra aunque mi alma parta
ha de seguir la ruta que he plasmado.
Que mi muerte hable por mi
lo que en vida no dije,
que mi palabra llegue eterna
donde intenté vivir.
Soy el hombre que narra su historia
a los esqueletos de sus crímenes,
el que narra mi historia a tientas
en la penumbra que creó mi soledad.
Este asesino de la lírica
yace con la fama ya sin vida,
toma sus huesos apilados en una esquina,
y habita en sus recuerdos olvidados
haciendo de ellos su eterno hogar.
Qpr-08
(versión para "Mi Obra Maestra")
Soy el niño ignorado,
el mismo que toma tus huesos
y hace de ellos su hogar.
Soy el ser que ahuyenta el alba
el que clama al cielo por tu muerte
y hace un nido de tu dolor.
Soy el ser que habla de placeres
el que crea amplios valles de metáforas
y muere en cada trazo.
He de renacer en mi palabra
cuando sea leída por tus vetustos ojos,
cuando brote de tu mente mi historia
y vengas a mí en busca de venganza.
Soy el dios de mi lectura,
el asesino de tus últimas peticiones,
el verdugo de tus labias,
aquel que amarga tu camino con batutas
que conducen tus incautos pies a tu propia destrucción.
Soy el dueño de tu dolor
Y el causante a la vez,
coloco mi lengua en tu fístula,
lamiendo mis horrores,
confesando mi alegría
y llenando de amores deslavados,
decantando mi pena en tu sangre,
purificando mi pluma con el tintero de tus ojos.
Soy el poeta a sangre fría
que creó el infierno que ahora lees,
el cantor vaticinante de penas
que entona sin instrumento tu muerte.
Y he de vencer la crítica
de quienes me odien y odien mi trazo,
los he de acribillarles con mi palabra.
He de surcar desiertos
y mi palabra aunque mi alma parta
ha de seguir la ruta que he plasmado.
Que mi muerte hable por mi
lo que en vida no dije,
que mi palabra llegue eterna
donde intenté vivir.
Soy el hombre que narra su historia
a los esqueletos de sus crímenes,
el que narra mi historia a tientas
en la penumbra que creó mi soledad.
Este asesino de la lírica
yace con la fama ya sin vida,
toma sus huesos apilados en una esquina,
y habita en sus recuerdos olvidados
haciendo de ellos su eterno hogar.
Qpr-08
(versión para "Mi Obra Maestra")
Soy el niño ignorado,
el mismo que toma tus huesos
y hace de ellos su hogar.
Soy el ser que ahuyenta el alba
el que clama al cielo por tu muerte
y hace un nido de tu dolor.
Soy el ser que habla de placeres
el que crea amplios valles de metáforas
y muere en cada trazo de su oscura pluma
y quien ha de renacer en esta palabra
cuando sea leída por sus vetustos ojos,
cuando brote de sus mentes mi historia
y vengan a mí en busca de venganza,
en silencio he de esperarles...
Soy el dios de mi lectura,
el asesino de tus últimas peticiones,
el verdugo de tus labias,
aquel que amarga tu camino con batutas
que conducen tus incautos pies a tu propia destrucción.
Soy el dueño de tu dolor
y el causante a la vez,
coloco mi lengua en tu fístula,
lamiendo mis horrores,
confesando mi alegría
y llenando de amores deslavados,
decantando mi pena en tu sangre,
purificando mi pluma con el tintero de tus ojos.
Soy el poeta a sangre fría
que creó el mundo que ahora lees,
el cantor vaticinante de penas
que entona sin instrumento tu muerte.
Y he de vencer la crítica
de quienes me odien y odien mi trazo,
he de acribillarles con mi palabra,
he de servirles mi daga envenenada.
He de surcar desiertos
y mi palabra aunque mi alma parta
ha de seguir la ruta que he plasmado.
Que mi muerte hable por mí
lo que en vida no dije,
que mi palabra llegue eterna
donde intenté vivir.
Soy el hombre que narra su historia
a los esqueletos de sus crímenes,
el que narra mi historia a tientas
en la penumbra que creó mi soledad.
Este asesino de la lírica
yace con la fama ya sin vida,
toma sus huesos apilados en una esquina,
y habita en sus recuerdos olvidados
haciendo de ellos su hogar eterno.
Qpr-08
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