alejandrina padron
Poeta recién llegado
Sigo pidiéndote cosas.
Sigo intentando que mires tus entrañas.
Quiero regalarte un espejo
Para que te asomes dentro de ti.
Quiero que te leas.
Quiero gritar para que te enteres de que el mundo necesita tus versos teñidos de rojo.
Tu voz, es un tañido de campanas que puede despertar a las almas impías.
Tienes que conocer esa fuerza que si conoces.
Esa fuerza que descargas sobre ti mismo egoístamente.
Ese rayo que enciende su luz sobre el mismo rayo.
Reparte tu pan con nosotros, porque nuestras almas, sienten hambre.
¿Por qué no nos invitas a tu mesa?
¿Por qué no enciendes cada día el sol de tus palabras?
Tus palabras....
Preñadas de belleza.
Fuertes, y al mismo tiempo, suaves como la más pura seda.
Como las alas de las mariposas.
Como las manos limpias y puras de un niño.
Habla poeta.
Habla sin miedo, escucha tus palabras Necesitamos oírte.
Léete a ti mismo.
Y cuando lo hayas hecho, poeta, mete en una botella el arco iris de tus versos y déjalo vagar por los inmensos mares....
Déjalo que acaricie las azules aguas.
Déjalo que vague libremente hasta encontrar unas manos blancas...
No. Unas manos blancas no. Unas blancas manos.
Unas blancas manos que rompan el cristal y lo dejen libre por el mundo.
Léete poeta.
Solo así, podrás ser capaz de ser generoso.
Escribe para el mundo poeta.
Y si no lo haces, escribe solo para mí...
Sigo intentando que mires tus entrañas.
Quiero regalarte un espejo
Para que te asomes dentro de ti.
Quiero que te leas.
Quiero gritar para que te enteres de que el mundo necesita tus versos teñidos de rojo.
Tu voz, es un tañido de campanas que puede despertar a las almas impías.
Tienes que conocer esa fuerza que si conoces.
Esa fuerza que descargas sobre ti mismo egoístamente.
Ese rayo que enciende su luz sobre el mismo rayo.
Reparte tu pan con nosotros, porque nuestras almas, sienten hambre.
¿Por qué no nos invitas a tu mesa?
¿Por qué no enciendes cada día el sol de tus palabras?
Tus palabras....
Preñadas de belleza.
Fuertes, y al mismo tiempo, suaves como la más pura seda.
Como las alas de las mariposas.
Como las manos limpias y puras de un niño.
Habla poeta.
Habla sin miedo, escucha tus palabras Necesitamos oírte.
Léete a ti mismo.
Y cuando lo hayas hecho, poeta, mete en una botella el arco iris de tus versos y déjalo vagar por los inmensos mares....
Déjalo que acaricie las azules aguas.
Déjalo que vague libremente hasta encontrar unas manos blancas...
No. Unas manos blancas no. Unas blancas manos.
Unas blancas manos que rompan el cristal y lo dejen libre por el mundo.
Léete poeta.
Solo así, podrás ser capaz de ser generoso.
Escribe para el mundo poeta.
Y si no lo haces, escribe solo para mí...