G. Sarmiento
Poeta asiduo al portal
Parecían divinos, de lo fino que hilaban,
entrelazando palabras y estrellas lejanas
con primoroso versar.
Poetas del cielo y centellas del tiempo,
eran ríos que iban al mar.
Parecían divinos, por lo mucho que daban.
En el alma dejaban el sabor de los besos
y hondo surco al pasar.
Creadores de sueños y de puentes inmensos
en medio de la soledad.
Con dolores de parto, Pachamama los llama
en la hora temprana e incierta del alba
que anuncia un despertar.
Ellos son la esperanza que inunda la tierra,
un rayo de luz y verdad.
Parecían divinos y en silencio luchaban,
aliviando la pena del que añora su hogar.
Mensajeros del cielo y guerreros del tiempo,
ángeles de la paz.
Con dolores de parto, Pachamama los llama…
¡Que regresen los hijos de la libertad!
G.S.A.
entrelazando palabras y estrellas lejanas
con primoroso versar.
Poetas del cielo y centellas del tiempo,
eran ríos que iban al mar.
Parecían divinos, por lo mucho que daban.
En el alma dejaban el sabor de los besos
y hondo surco al pasar.
Creadores de sueños y de puentes inmensos
en medio de la soledad.
Con dolores de parto, Pachamama los llama
en la hora temprana e incierta del alba
que anuncia un despertar.
Ellos son la esperanza que inunda la tierra,
un rayo de luz y verdad.
Parecían divinos y en silencio luchaban,
aliviando la pena del que añora su hogar.
Mensajeros del cielo y guerreros del tiempo,
ángeles de la paz.
Con dolores de parto, Pachamama los llama…
¡Que regresen los hijos de la libertad!
G.S.A.