Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amigo/a: si en barco viajas y,
Dios no lo permita,
naufragas en compañía
de alguien poeta, o poetisa,
y por fortuna alcanzan ambos
la costa de una isla salvadora,
aunque desierta,
te aconsejo que implores
por un pronto rescate,
o si no, que te resignes
a la soledad más absoluta;
pues, el, o la poetisa,
continuará escribiendo
en la arena,
en las hojas de palmera,
en tu espalda;
y a menos que tú
cultives algún arte,
a salvo del mar y todo,
¡morirías de aburrimiento!
Y esto, que algún vate honesto
y cabal me lo desmienta.
A ver quién,
mis queridos egocéntricos,
serenos e ilustrísimos colegas.
Dios no lo permita,
naufragas en compañía
de alguien poeta, o poetisa,
y por fortuna alcanzan ambos
la costa de una isla salvadora,
aunque desierta,
te aconsejo que implores
por un pronto rescate,
o si no, que te resignes
a la soledad más absoluta;
pues, el, o la poetisa,
continuará escribiendo
en la arena,
en las hojas de palmera,
en tu espalda;
y a menos que tú
cultives algún arte,
a salvo del mar y todo,
¡morirías de aburrimiento!
Y esto, que algún vate honesto
y cabal me lo desmienta.
A ver quién,
mis queridos egocéntricos,
serenos e ilustrísimos colegas.
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