Vital
Poeta veterano en el portal
En el país de los sueños despiertos se abrió en concurso la prueba más delicada del reino, pues había que demostrar la sensibilidad y no la fuerza.
Todos los participantes reunidos alrededor del premio, discutían la forma de conseguir abrir tal cerradura.
¡La felicidad dormitaba en un cofre sellado con candado imantado!
Se trataba de pulsar sus claves con delicadeza, para que con la justa fuerza se abriera su puerta y así dejar en libertad su precioso contenido.
Uno a uno, todos los artesanos y nobles de la corte fueron pulsando el botón con ansiedad.
Muchos fueron los que aseguraron oír un gemido al intentarlo, pero ninguno obtuvo resultado.
Más cuando ya no quedaba nadie de los voluntarios, el rey daba por perdida la oportunidad de abrir el cofre y regalar así al corazón más noble la mayor gracia de la vida, que sería propagar alegría a su reinado.
En eso una hermosísima mariposa revoloteaba por encima del cofre como oliendo el dulzor de su interior, y realizando una pirueta se posó en el candado, aún con las patas impregnadas de polen, siendo tan delicado su tacto, que, ¡zas! se abrió al instante.
Así se destapó el cofre y su contenido quedó a la vista de todos.
¡Está lleno de poesía exclamaron!
Y tuvo que ser la belleza por estimulo de la esencia la encargada de liberarla.
El rey accedió a verterla en sus jardines de palacio y pronto se propagó por todo el reino en boca de trovadores y poetas enamorados, que encontraron en la naturaleza la más bella fuente de inspiración a sus bellas letras.
Desde entonces la felicidad es el sueño hecho realidad de la poesía en libertad, que viste las letras con la belleza y las impregna de esencia.
Pues no hay belleza ni esencia comparable a los corazones de las almas, que al posarse cual bellas mariposas a libar el dulzor del amor de nuevo le impulsan a volar en enamoradas letras.
Todos los participantes reunidos alrededor del premio, discutían la forma de conseguir abrir tal cerradura.
¡La felicidad dormitaba en un cofre sellado con candado imantado!
Se trataba de pulsar sus claves con delicadeza, para que con la justa fuerza se abriera su puerta y así dejar en libertad su precioso contenido.
Uno a uno, todos los artesanos y nobles de la corte fueron pulsando el botón con ansiedad.
Muchos fueron los que aseguraron oír un gemido al intentarlo, pero ninguno obtuvo resultado.
Más cuando ya no quedaba nadie de los voluntarios, el rey daba por perdida la oportunidad de abrir el cofre y regalar así al corazón más noble la mayor gracia de la vida, que sería propagar alegría a su reinado.
En eso una hermosísima mariposa revoloteaba por encima del cofre como oliendo el dulzor de su interior, y realizando una pirueta se posó en el candado, aún con las patas impregnadas de polen, siendo tan delicado su tacto, que, ¡zas! se abrió al instante.
Así se destapó el cofre y su contenido quedó a la vista de todos.
¡Está lleno de poesía exclamaron!
Y tuvo que ser la belleza por estimulo de la esencia la encargada de liberarla.
El rey accedió a verterla en sus jardines de palacio y pronto se propagó por todo el reino en boca de trovadores y poetas enamorados, que encontraron en la naturaleza la más bella fuente de inspiración a sus bellas letras.
Desde entonces la felicidad es el sueño hecho realidad de la poesía en libertad, que viste las letras con la belleza y las impregna de esencia.
Pues no hay belleza ni esencia comparable a los corazones de las almas, que al posarse cual bellas mariposas a libar el dulzor del amor de nuevo le impulsan a volar en enamoradas letras.
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