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Poligamia

Jose Anibal Ortiz Lozada

Poeta adicto al portal
A mis tres mujeres: Soledad, Esperanza y Claridad,
compañeras en mi viaje tan sombrío,
en esta danza amarga de verdad,
donde lucho entre la vida y el vacío.

Soledad, la primera en llegar,
con su manto oscuro y su frío abrazo,
me acompañaste en noches sin parar,
donde el dolor hablaba en cada lazo.

En tus brazos aprendí a escuchar
el eco de mi ser, la voz sincera,
a enfrentarme al miedo y despertar,
a los fantasmas que la mente espera.

Luego vino Esperanza, luminosa,
una llama en la penumbra titilante,
prometiendo mañanas, vida hermosa,
donde el sol brilla y es constante.

En tu voz hallé fuerza para luchar,
para no rendirme ante el abismo,
y aunque a veces te solías ausentar,
tu recuerdo era siempre un bautismo.

Finalmente llegó Claridad, serena,
como agua de río, limpia y pura,
en ti vi la verdad, sin cadena,
la aceptación del ser y su ternura.

A través de tus ojos vi el mundo,
con nueva perspectiva, sin temores,
la esencia de existir, lo más profundo,
sin mentiras, sin tristes albores.

A mis tres mujeres, fieles compañeras,
Soledad en la noche, en su fondo oscuro,
Esperanza al amanecer, con sus esferas,
Claridad en el día, en su mirar seguro.

Mientras avanzo en este sendero incierto,
sé que siempre estarán, en mi travesía,
Soledad en la noche, en su desierto,
Esperanza en el alba, que me guía,
Claridad en el día, en su concierto,
y en sus brazos hallo mi valía.
 
A mis tres mujeres: Soledad, Esperanza y Claridad,
compañeras en mi viaje tan sombrío,
en esta danza amarga de verdad,
donde lucho entre la vida y el vacío.

Soledad, la primera en llegar,
con su manto oscuro y su frío abrazo,
me acompañaste en noches sin parar,
donde el dolor hablaba en cada lazo.

En tus brazos aprendí a escuchar
el eco de mi ser, la voz sincera,
a enfrentarme al miedo y despertar,
a los fantasmas que la mente espera.

Luego vino Esperanza, luminosa,
una llama en la penumbra titilante,
prometiendo mañanas, vida hermosa,
donde el sol brilla y es constante.

En tu voz hallé fuerza para luchar,
para no rendirme ante el abismo,
y aunque a veces te solías ausentar,
tu recuerdo era siempre un bautismo.

Finalmente llegó Claridad, serena,
como agua de río, limpia y pura,
en ti vi la verdad, sin cadena,
la aceptación del ser y su ternura.

A través de tus ojos vi el mundo,
con nueva perspectiva, sin temores,
la esencia de existir, lo más profundo,
sin mentiras, sin tristes albores.

A mis tres mujeres, fieles compañeras,
Soledad en la noche, en su fondo oscuro,
Esperanza al amanecer, con sus esferas,
Claridad en el día, en su mirar seguro.

Mientras avanzo en este sendero incierto,
sé que siempre estarán, en mi travesía,
Soledad en la noche, en su desierto,
Esperanza en el alba, que me guía,
Claridad en el día, en su concierto,
y en sus brazos hallo mi valía.
Excelentes letras en las alegóricas imágenes de estas 3 compañeras de tú vida.
Un abrazo.
 
A mis tres mujeres: Soledad, Esperanza y Claridad,
compañeras en mi viaje tan sombrío,
en esta danza amarga de verdad,
donde lucho entre la vida y el vacío.

Soledad, la primera en llegar,
con su manto oscuro y su frío abrazo,
me acompañaste en noches sin parar,
donde el dolor hablaba en cada lazo.

En tus brazos aprendí a escuchar
el eco de mi ser, la voz sincera,
a enfrentarme al miedo y despertar,
a los fantasmas que la mente espera.

Luego vino Esperanza, luminosa,
una llama en la penumbra titilante,
prometiendo mañanas, vida hermosa,
donde el sol brilla y es constante.

En tu voz hallé fuerza para luchar,
para no rendirme ante el abismo,
y aunque a veces te solías ausentar,
tu recuerdo era siempre un bautismo.

Finalmente llegó Claridad, serena,
como agua de río, limpia y pura,
en ti vi la verdad, sin cadena,
la aceptación del ser y su ternura.

A través de tus ojos vi el mundo,
con nueva perspectiva, sin temores,
la esencia de existir, lo más profundo,
sin mentiras, sin tristes albores.

A mis tres mujeres, fieles compañeras,
Soledad en la noche, en su fondo oscuro,
Esperanza al amanecer, con sus esferas,
Claridad en el día, en su mirar seguro.

Mientras avanzo en este sendero incierto,
sé que siempre estarán, en mi travesía,
Soledad en la noche, en su desierto,
Esperanza en el alba, que me guía,
Claridad en el día, en su concierto,
y en sus brazos hallo mi valía.
Muy buen poema. Un placer leerlo.
 
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