CATINA
Poeta fiel al portal
Era como estar en otro mundo.
Como espuma de cerveza efervescente,
emergía el maldito silencio de la nada;
tres carreras y tres gritos desgarrados
aullando como lobos frente a mi ventana.
Los trancos eran firmes y seguros
como truenos asustados de un demonio;
quedaron los quejidos del muchacho, ahí en la calle,
a quien nadie buscaría para verle,
desprendiendo olor a sangre derramada
apretando el tesoro, como nieve,
junto a perros que corrieron a lamerle.
Era el pueblo más maldito
y más oscuro que yo he visto,
donde ya no hay vírgenes
y todo se convierte en polvo blanco,
es el pueblo olvidado
de algún un cuento maquiavélico
donde los ancianos vagabundos
ya se fueron hace tiempo,
lo que queda, son sus almas tristes y perdidas
implorando seguir estando ausentes para siempre…