AgioNIMO
NEMO
Tu sombra se alimenta paulatinamente de mi tiempo,
engulle cual foso sin fondo a paso que crece el polvo
que se acumula sobre lo que sostienen mis hombros.
Mi tiempo en que imagino mi nariz por tus piernas,
empedernido en lograr hallar un olor de las Heras,
vano intento pero vicio este escuálido deseo,
¡pues lo alimento también! que crezca mi remedio.
Que haga basto y me baste para hacer un cemento,
si se llena de nuevo, romperlo y hacer uno nuevo
y si se llena de nuevo, romperlo y hacer uno nuevo.
Donde cada trozo, tendrá un canto tallado,
por cada empolvada. Los tendré por años…
Y si cuesta aguantarlo, ¡las teclas el trago!
que queden bien dentro, así sirvan de algo.
engulle cual foso sin fondo a paso que crece el polvo
que se acumula sobre lo que sostienen mis hombros.
Mi tiempo en que imagino mi nariz por tus piernas,
empedernido en lograr hallar un olor de las Heras,
vano intento pero vicio este escuálido deseo,
¡pues lo alimento también! que crezca mi remedio.
Que haga basto y me baste para hacer un cemento,
si se llena de nuevo, romperlo y hacer uno nuevo
y si se llena de nuevo, romperlo y hacer uno nuevo.
Donde cada trozo, tendrá un canto tallado,
por cada empolvada. Los tendré por años…
Y si cuesta aguantarlo, ¡las teclas el trago!
que queden bien dentro, así sirvan de algo.