Polvo soy

Robsalz

Poeta que considera el portal su segunda casa
Polvo soy,
tan polvo como las arenas del desierto de Atacama,
tan seco como el polvo del fin del mundo,
nefasto como el amor en tiempos de crisis,
como los sueños de los honrados vagabundos
que se marcharon con las tardes grises.

Acuérdate de lo bueno que ya pasó
porque no siempre hay luz al final del pasillo,
se quedó sin su filo el cuchillo
con el que ibas a cortar hoy tu dolor.

Polvo soy,
desgranando cada milímetro de sombra
de cada noche en que la luna se asoma
antes de la puesta del sol.

Bienvenido sea el arrebato de las pasiones
y mal querido el desconsuelo de los tontos,
ahora sólo soy un búho con las alas rotas
atrapado en una cesta de ratones.

Polvo soy,
porque no encontré agua para ser barro
y moldear una sonrisa entre mi boca,
polvo que emigra a tierras extranjeras muertas,
un capitán que huyó a divertirse entre las rocas.

Polvo soy,
Eva quedó sola sin amor ni compañía,
la manzana la vendí buscando vida
en un cuarto oscuro del Cabaret de las Novicias.

Ten cuidado cuando barras el suelo conmigo,
porque acostumbro levantarme de entre los muertos
y volver con sigilo al ruedo para morirme mejor.
 
Polvo soy,
tan polvo como las arenas del desierto de Atacama,
tan seco como el polvo del fin del mundo,
nefasto como el amor en tiempos de crisis,
como los sueños de los honrados vagabundos
que se marcharon con las tardes grises.

Acuérdate de lo bueno que ya pasó
porque no siempre hay luz al final del pasillo,
se quedó sin su filo el cuchillo
con el que ibas a cortar hoy tu dolor.

Polvo soy,
desgranando cada milímetro de sombra
de cada noche en que la luna se asoma
antes de la puesta del sol.

Bienvenido sea el arrebato de las pasiones
y mal querido el desconsuelo de los tontos,
ahora sólo soy un búho con las alas rotas
atrapado en una cesta de ratones.

Polvo soy,
porque no encontré agua para ser barro
y moldear una sonrisa entre mi boca,
polvo que emigra a tierras extranjeras muertas,
un capitán que huyó a divertirse entre las rocas.

Polvo soy,
Eva quedó sola sin amor ni compañía,
la manzana la vendí buscando vida
en un cuarto oscuro del Cabaret de las Novicias.

Ten cuidado cuando barras el suelo conmigo,
porque acostumbro levantarme de entre los muertos
y volver con sigilo al ruedo para morirme mejor.
Muchas gracias Enrique. Saludos. Un placer recibirte por acá.
 

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